Ago 24

Pierre Viret y la Soberanía Total de la Palabra de Dios

Por Jean-Marc Berthoud

En este breve artículo examinaré la contribución al crecimiento constante del Reino de Dios por parte de un Reformador franco-suizo poco conocido, Pierre Viret. Me dedicaré brevemente a mostrar su aplicación de la Palabra de Dios a todos los aspectos de la realidad.

Trasfondo

Ahora, Pierre Viret, el más íntimo amigo de Calvino,1 conocido bajo el nombre del Ángel de la Reforma, no fue, de ninguna manera, una figura menor o insignificante, como la mayoría de historias de la Reforma quisieran llevarnos a imaginar. En 1537 Viret fundó la primera Academia verdaderamente Reformada en Lausanne y dedicó mucho de su tiempo a la enseñanza de la teología a estudiantes que acudieron de todos los rincones de Europa. Esta Academia de Lausanne (y no la de Ginebra, como se piensa con mucha frecuencia) se convirtió en el modelo de todas las futuras academias Reformadas. Para el tiempo de la expulsión de Viret en 1559, la Academia tenía en su registro de matrícula a casi mil estudiantes.

Pero este cristiano afable y gentil, un hombre del temple espiritual más alta, también fue uno de los grandes predicadores de la Reforma.

Jean Barnaud escribe:

Su discurso era tan dulce que podía mantener continuamente la atención y el interés de quienes le escuchaban. Su estilo, que combinaba fuerza con armonía, era tan agradable al oído y a la inteligencia que incluso aquellos de sus oyentes menos interesados en asuntos religiosos, los que más se impacientaban con otros predicadores, le escuchaban sin dificultad e incluso con placer.2

Melchior Adam señala de su predicación:

En Lyon, predicando al aire libre, trajo a miles a la fe salvadora en Jesucristo. Por el poder de su elocuencia divina incluso hacía que aquellos que iban de paso se detuvieran, y le escucharan con atención.3

Pero, además de ejercer tales grandes dones, Viret era, por derecho propio, un prolífico escritor, autor de unos cincuenta libros.

Escribió una pequeña cantidad de tratados en latín, pero la inmensa mayoría de sus

libros fueron escritos en francés, en un estilo familiar y en la forma de diálogos populares.

“Pierre Viret fue, indudablemente (junto con Martín Lutero) uno de los divulgadores más refinados de la fe cristiana en el siglo dieciséis. Pero su profundo interés por las necesidades espirituales de la gente común jamás le llevó (como es tan común en la actualidad) a rebajar el contenido de su enseñanza teológica. Es imposible, en el breve espacio asignado a este escrito, hacerle la justicia apropiada a los excelentes logros de este cristiano extraordinario. Si su buen amigo, Juan Calvino, fue el dogmático consumado y el príncipe de los exegetas, Pierre Viret debe ser considerado como el eticista más refinado y el apologista más preciso del siglo dieciséis. Su obra monumental ‘Instruction Chrétienne En la Doctrine De La Loi Et De l’Evangelie Et En La Vraie Philosophie Et Théologie, Tant Naturelle Que Supernaturelle Des Chrétiens‘4 (La Instrucción Cristiana en la Doctrina de la Ley y el Evangelio y en la Verdadera Filosofía y Teología tanto Natural como Sobrenatural) es, sin duda, su mayor obra teológica y bien puede compararse, en su propio campo, con la ‘Institución‘ de Calvino.”

Las páginas 249 a la 674 constituyen un tratado completo sobre la aplicación detallada de los Diez Mandamientos a todos los aspectos de la realidad. Es la exposición más brillante de la ley de Dios que he tenido el privilegio de leer. La única obra que conozco que en algún sentido se compara con esta obra maestra es la obra del Dr. Rushdoony, Los Institutos de la Ley Bíblica.5 En Viret encontramos no sólo una aplicación detallada de la Palabra de Dios a los problemas prácticos de la vida cristiana en todos los aspectos de la vida personal y social, sino que esto se realiza con un sentido admirable de equilibrio teológico.

En el prefacio Viret presenta su propósito central con la más tremenda claridad:

De este modo, Dios ha incluido en esta Ley todos los aspectos de aquella doctrina moral por la cual los hombres pueden vivir bien. Pues en estas leyes ha provisto algo infinitamente mejor que los filósofos y todos sus libros, ya sea que traten con la ética, la economía o la política. Esta Ley se yergue muy por encima de toda legislación humana, ya sea del pasado, del presente o del futuro y está sobre todas las leyes y estatutos promulgados por los hombres. Se infiere que cualquier cosa que los hombres buenos hayan presentado ha sido incluida previamente en esta Ley, y cualquier cosa que sea contraria a ella es, por necesidad, mala… Esta Ley, si se entiende correctamente, nos equipará con la ética, la economía y la política verdaderas.”6

 

Y Viret concluye su prefacio con estas palabras:

Pues, dado que sólo puede ser Dios mismo quien es capaz de darnos tal Ley perfecta por la cual somos verdaderamente capacitados para gobernarnos a nosotros mismos, de igual manera es sólo Él quien puede proveernos con los Príncipes y Magistrados, Pastores y Ministros dotados con la capacidad de aplicar esta Ley.7

El Pensamiento Político de Viret

De gran valor aquí es el estudio pionero de Robert D. Linder sobre el pensamiento político de Viret. Luego de haber descrito lo que para Viret era la regla normativa de la Palabra de Dios tanto para los asuntos eclesiásticos como para los teológicos, Linder define su pensamiento en estos términos:

Las Escrituras también contenían declaraciones concernientes al estado y, en la medida que se apliquen al gobierno secular, representaban la voluntad de Dios para esa institución. Así, el estado secular era visto por Viret como una creación de facto derivada directamente de Dios mismo pero gobernada en armonía con las normas y preceptos contenidos en las Sagradas Escrituras.8

Pues, a la vista de Viret,

Viret sentía que todas las leyes que afectaban la moral pública y que se relacionaban con valores espirituales debían ser extraídas directamente de la ley moral de Dios. Sin embargo, creía que estas leyes absolutas y eternas de Dios tenían que ser orientadas a los tiempos en los que la gente vivía y al temperamento nacional del país al cual las leyes debían aplicarse.9

Sin embargo, Linder declara:

La noción de Viret de que el príncipe estaba por debajo de la ley es extremadamente interesante y muy diferente de la teoría absolutista que colocaba al rey por encima de la ley.10

Viret lo dice de esta manera:

Pues el príncipe y el magistrado deben estar sujetos a las leyes de la tierra y conformar su gobierno a ellas. Pues no son gobernantes de la ley sino siervos de la misma, puesto que son siervos de Dios de quien proceden todas las leyes buenas.11

 

Sobre el tema de la extensión de la aplicación de los detalles de la ley mosaica a nuestra situación presente, Viret sostenía una posición significativamente distinta a la de Calvino. Así es como Linder define esta diferencia:

Viret, a diferencia de Calvino, estaba dispuesto a extender abiertamente la autoridad de la Biblia sobre el Estado.12

El Discernimiento Económico de Viret

En un libro sobre la naturaleza del estudio de la historia en la última parte del siglo dieciséis, el historiador marxista, Claude-Gilbert Dubois, la presta considerable atención a la visión bíblica de Viret acerca de la historia y al hacerlo trae a la luz el destacado discernimiento económico de nuestro Reformador suizo. El análisis de Dubois se concentra en el estudio de la obra maestra de Viret sobre la apologética, Le monde a l’empire et le monde de’moniacle. Este libro, dice Dubois, bien podría ser considerado un tratado de economía escrito unos doscientos años por delante de su tiempo. Aunque en total desacuerdo con el conservatismo teocéntrico de Viret, no obstante, Dubois fue franco en su admiración de la percepción de nuestro autor de las corrientes económicas contemporáneas. Pues Viret vio en el capitalismo monopólico anárquico que se desarrollaba ante su mirada de indignación una creciente oposición práctica a la ley de Dios y el surgimiento de una sociedad abiertamente anti-cristiana. Viret miraba en el apego progresivo de muchos de sus contemporáneos a la riqueza material (una fascinación carente de todo sentido de mayordomía y rendición de cuentas a Dios por el uso de las riquezas propias) una forma particularmente vil de idolatría donde la rapidez del crecimiento en la opulencia estaba en proporción directa a la pérdida de religión y moralidad.

Dubois escribe:

¿Cuál es el verdadero carácter de la degradación social que Viret percibe en la historia de su tiempo? Su origen es teológico en su naturaleza, vinculado al pecado humano. Se manifiesta inmoralmente por la perversión del orden creado. Pero asume la forma moderna de un escándalo específicamente económico: un orden económico pervertido, una distribución poco ética de las riquezas, provocaba por la circulación de riqueza sólo en una dirección, su acumulación en las manos de unos pocos. Tales son las señales de la corrupción que reina hoy en el mundo.13

Viret escribe:

El más grande mal que se puede imaginar es cuando la cartera pública es empobrecida y los hombres individuales se forran de dinero. Esta es una señal evidente de que la mancomunidad se halla en una condición poco saludable, que la política pública se halla en manos débiles e incapaces y que el estado está bajo el dominio de ladrones y bandidos que lo convierten en su presa.14

Para Viret, tal concentración egotista y acumulativa de riqueza va completamente en contra de las doctrinas bíblicas de la mayordomía, la caridad y el sacrificio personal. Es en sí misma un indicativo claro de la decadencia de una sociedad y anticipa futuros desastres sociales y juicios divinos purificadores. Pues el mecanismo económico que conduce a tal concentración infructuosa de la riqueza en las manos de una oligarquía financiera prepara el camino para aquellas catástrofes sociales y políticas que inevitablemente destruirán a tal clase gobernante amoral e irresponsable.

Viret vio muy claramente que esta nueva oligarquía hizo abundante uso de su dominación monopolística del aparato del estado para apropiarse de las riquezas de toda la nación al perturbar la circulación natural de la riqueza en los canales usuales de producción e intercambio. Para Viret, esta contención del flujo de la sangre económica de la producción industrial y el intercambio comercial por parte de una oligarquía parásita debe romperse si se ha de restablecer una distribución equitativa de la riqueza y si se va a restaurar la riqueza económica de la sociedad.

Esta es una breve evocación de la extraordinaria vida y esfuerzos de Pierre Viret, aquel siervo fiel del Dios Todopoderoso quien trabajó toda su vida para traer cautivo todo pensamiento de sus contemporáneos a la obediencia a Jesucristo y a Su Palabra total.

Jean-Marc Berthoud nacio en 1939 en Sudáfrica de padres misioneros suizos y vive en Lausanne, Suiza. Es licenciado en Artes y también una licenciatura en Artes con Honores de la Witwatersrand en Johanesburgo, Sudáfrica. Es el editor de la revista Résister et Construire, es presidente de la Asociación Vaudoise de Parents chrétiens en Suiza, y de la Asociación Création, Bible et Science, y es autor de numerosos libros.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés y se encuentra disponible en la dirección: https://goo.gl/LTo8pa

Traducción de Donald Herrera Terán, para www.contra-mundum.org

 

1 Henri Meylan, “Une amitié au XVIe siècle: Farel, Viret, Calvin,” en Silhouettes du XVIe siècle (Lausanne, 1943), 27-50.

2 Jean Barnaud, Pierre Viret, sa vie et son oeuvre (Saint-Amans, 1911), 539-540.

3 Ibid., 540.

4 Volumen I; Volumen II (Ginebra, 1564). El tercer volumen fue publicado aparte con el título De la providence divine (Lyon, 1565).

5 R. J. Rushdoony, Los Institutos de la Ley Bíblica (Nutley, NJ: The Craig Press, 1973).

6 Pierre Viret, Instruction chrétienne en la doctrine de la Loi et de l’Evangile (Ginebra, 1564), 255.

7 Ibid., 255-256.

8 Robert D. Linder, Las Ideas Políticas de Pierre Viret (Ginebra, 1964), 55.

9 Ibid., 58, n. 29.

10 Ibid., 59-60.

11 Pierre Viret, Le monde á l’empire et le monde démoniacle fait par dialogues, 91-92.

12 Linder, Ideas Políticas, 63.

13 Claude-Gilbert Dubois, op. Cit., 453.

14 Viret, Le monde á l’empire et le monde démoniacle fait par dialogues, 156. 5

 

Ago 12

El Marxismo Cultural

Hacha Puesta a la Raíz Podcast Episodio # 39

Por Bojidar Marinov. Traducido por Youseff Derikha

Bienvenido al Episodio 39 de Axe to the Root Podcast (el hacha puesta a la raíz), parte de War Room Productions, Yo soy Bo Marinov, y por los próximos 20 minutos estaremos hablando de una palabra de moda que se ha convertido en común en las últimas décadas entre muchos conservadores. Ha sido adoptada por los teóricos de la derecha y de la conspiración, y, lamentablemente, también por muchos cristianos bien intencionados: “Marxismo Cultural.” En todas partes a las que voy, en estos días, me advierten sobre el “marxismo cultural”. Parece infiltrarse en nuestra sociedad moderna y política en una serie de formas tortuosas de las cuales ni el mismo Marx pensó. Y siempre, por lo que puedo ver, en una violación directa de todo lo que Marx escribió – pero veremos más adelante por qué estoy diciendo esto. La corrección política es “marxismo cultural”, usted ha oído seguramente, en todas partes, desde Glenn Beck a Alex Jones hasta en su página de inicio de su Facebook. Amnistía para los inmigrantes es “marxismo cultural”, por si no lo sabía, lo que hace que uno se pregunte si Ronald Reagan era un “marxista cultural” o si los Padres Fundadores eran “marxistas culturales”. El multiculturalismo es “marxismo cultural”, aunque nunca he podido deducir desde las palabras de los opositores al multiculturalismo qué es exactamente el “multiculturalismo” y qué es exactamente lo que está mal con él: ¿Es que las culturas se mezclan en una, o es que se mantienen diferentes? Una vez escuché un podcast de un contrario al multiculturalismo, dentro del mismo podcast, quejarse, primero, de que el multiculturalismo impone diversidad a una cultura y, segundo, que los defensores del multiculturalismo no valoran la diversidad. Eh, ¿cuál es? ¿diversidad o no-diversidad? De cualquier manera, ambos son “marxismo cultural”. La crítica contra la brutalidad policial es “marxismo cultural”, anti-guerra es “marxismo cultural”, ah, sí, incluso vi a alguien escribir “Vladimir Putin contra el marxismo cultural” (Mi reacción inmediata fue incrédula: “Amigo, ¿Si quiera sabes algo de historia…?”). Decir que todos somos una misma raza y de la misma sangre (Hechos 17:26) es “marxismo cultural”, el libre mercado global es “marxismo cultural” (no es broma), la mujer en puestos de trabajo es “marxismo cultural”, Facebook es ” Marxismo cultural “. . .  Espere hasta llegar a algunas de las declaraciones más extrañas: Miss Finlandia es “marxismo cultural”, Rogue One es “marxismo cultural”, la producción en masa de bienes baratos es “marxismo cultural”, los bajos salarios para el trabajo de baja calificación es “marxismo cultural” (Porque, como saben, los mexicanos están tomando nuestros empleos), pero, de nuevo, el salario mínimo para trabajos de baja cualificación es también “marxismo cultural”… He perdido la pista de cuántas cosas diferentes y hasta mutuamente contradictorias pueden ser “marxismo cultural” al mismo tiempo. Esta palabra de moda se ha convertido en la moda del día entre tantos conservadores y cristianos, y todo el mundo parece estar viendo “marxismo cultural” en cada esquina, y luchar contra ello.

Ahora, en principio, no hay nada de malo en descubrir conspiraciones e intentos de conspiraciones en la historia, y oponerse a ellas. Aunque, desde una perspectiva cristiana, y sobre todo postmilenial y optimista, no debemos preocuparnos demasiado por las conspiraciones, porque nunca tienen suficiente poder para merecer nuestra constante atención. Como R. J. Rushdoony dijo sobre el tema de los teóricos de la conspiración: “Muchas personas equivocadas gastan tiempo y dinero estudiando el mal, documentando conspiraciones, analizando sin cesar ‘las profundidades de Satanás’. Dejan de ser miembros útiles de la sociedad: son simplemente expertos en el mal. A menudo creen más en el poder del mal que en el poder de Dios.” No obstante, tener una conciencia general de algunas conspiraciones y señalarlas, como una cuestión secundaria a nuestra labor para el Reino de Cristo puede ser beneficioso, a veces. Sin embargo, algunas teorías de conspiración son descaradamente falsas y su propósito no es otra cosa que re-direccionar nuestra atención de los verdaderos problemas del día a amenazas imaginarias que nunca se materializarán ni se han planeado materializar. Y esta teoría de conspiración, del “marxismo cultural”, es una de esas falsas amenazas. Así que nuestro propósito aquí es ver por qué el “marxismo cultural” es una falsa amenaza, y en sí, el concepto mismo es una contradicción. Y también, que es, de hecho, una cortina de humo para una mucho peor y más inminente amenaza, una que muchos cristianos han sido víctimas. Sólo para mencionar antes de llegar al punto, tanto Gary North como Joel McDurmon han escrito refutaciones de la teoría de conspiración del “marxismo cultural”. Añadiré a su refutación dando un análisis en profundidad del marxismo, lo que es, lo que no es, y donde está la verdadera amenaza.

Antes de que podamos entender por qué el “marxismo cultural” es una contradicción de términos, necesitamos entender lo que el marxismo realmente es, como filosofía y como ideología política. Desafortunadamente, la mayoría de los comentaristas modernos simplemente no tienen idea de la verdadera naturaleza del marxismo como sistema, y frecuentemente me enojo cuando escucho a algún comentarista conservador declarar que esta o aquella idea es “marxismo”. Superficialmente, por supuesto, el marxismo es ante todo una ideología política revolucionaria basada en una doctrina económica. Es decir, el marxismo cree ciertas cosas acerca de la naturaleza económica de las cosas, y tiene una idea de cómo cambiar el mundo de acuerdo con sus opiniones económicas. La parte económica en esta doctrina, como veremos, no es sólo una cuestión secundaria, como lo es con todas las demás doctrinas políticas. El marxismo como ideología política no puede coexistir con otros puntos de vista económicos. Está muy específicamente definido y determinado por su doctrina económica única, y vive y muere con su doctrina económica. Cualquier otra ideología política – monarquismo, democracia, republicanismo – puede coexistir con una serie de diferentes teorías y prácticas económicas. El marxismo no puede. ¿Por qué?

Porque detrás del marxismo existe una filosofía específica del ser y una filosofía de la historia. Y es una filosofía exhaustiva, que parte de los principios últimos (presupuestos), hasta la filosofía del hombre y la filosofía de la historia y la sociedad, y luego hasta una coherente ideología práctica para transformar la civilización. Cada pieza de esa filosofía tiene que estar en su lugar para que el todo sea consistente. Y el orden económico y las relaciones económicas en la sociedad desempeñan un papel vital en la filosofía de Marx.

Para empezar, el marxismo es una filosofía materialista. El materialismo en el sentido filosófico, no en el sentido moderno de “deseo de bienes materiales”. El marxismo considera que la primera y fundamental cuestión de la filosofía es “¿Cuál es lo último, la materia o la mente?” La respuesta del marxismo es inequívoca: la materia es en última instancia real, y determina todo lo demás. En palabras de Frederick Engels: “La verdadera unidad del mundo consiste en su materialidad, y esto queda demostrado … por un largo y prolongado desarrollo de la filosofía y la ciencia natural … Pero … si se plantea: Qué es entonces el pensamiento y la conciencia, y de dónde vienen, se hace evidente que son productos del cerebro humano y que el hombre mismo es un producto de la naturaleza, que se ha desarrollado en y junto con su entorno.” El marxismo, por lo tanto, es una filosofía del determinismo materialista, es decir, que el hombre, su sociedad y todo su mundo están determinados y definidos por factores materiales. En esto, el marxismo no difiere de algunas ideologías modernas del determinismo materialista: Como diferentes tipos de genéticismo y racismo, ambientalismo, conductismo, etc. Sin embargo, el materialismo de Marx no era tan simple como el materialismo de esas teorías. En 1845, tres años antes de escribir el Manifiesto Comunista, Marx escribió una breve colección de notas que nunca fue publicada hasta después de su muerte, titulada Tesis sobre Feuerbach. Ludwig Feuerbach fue un filósofo alemán que había sido un hegeliano pero abandonó el idealismo de Hegel en favor de su propio sistema de materialismo filosófico. En las tesis, Marx reconoció la influencia de Feuerbach en su propio pensamiento. Pero también se daba cuenta de que el materialismo vulgar, grosero y simplista de Feuerbach llevaría al filósofo a un callejón sin salida y lo haría incapaz de construir una ideología práctica para la acción social. Después de todo, si todo es materia pura, y todo pensamiento es simplemente reacciones bioquímicas, entonces el filósofo no tiene forma de separarse de sí mismo, como un ser racional, del mundo que lo rodea, y mucho menos de construir una teoría para el cambio activo del mundo o de la sociedad. Es en estas tesis que Marx hizo su famosa declaración: “Los filósofos hasta ahora sólo han interpretado el mundo de diversas maneras. El objetivo es cambiarlo.”

Para evitar el estancamiento intelectual del materialismo puro, Marx mantuvo la dialéctica hegeliana. Él sólo le dio la vuelta. Para Hegel, la razón o el espíritu era el elemento último y activo del universo, y Hegel aplicó sus leyes de la dialéctica a la razón para influir en el mundo material. Marx, siendo materialista como Feuerbach, aplicó la dialéctica de Hegel a la materialidad del mundo y postuló el cambio y el desarrollo ascendente en la constitución material del mundo. Tenga en cuenta, lo hizo en la década de 1840, un total de 15 años antes de El Origen de las Especies de Darwin. Lo que Darwin hizo por la biología en 1859 – postular un desarrollo impersonal ascendente en la constitución material de las cosas – Marx lo hizo en la filosofía especulativa 15 años antes. Los dos hombres tenían mucho en común: ambos querían quitar a Dios del universo, y ambos trataron de hacerlo postulando dialéctica, la materia en desarrollo. No era de extrañar que Marx estuviera tan entusiasmado con el libro de Darwin, y en 1973 envió a Darwin una copia de la segunda edición alemana de Das Kapital, autografiada, “al señor Charles Darwin, por parte de su sincero admirador, Karl Marx”.

Así, según Marx, el hombre era el producto del desarrollo material, todo el hombre, incluyendo su mente, razón, cultura y sociedad, pero no era un producto simple y directo de factores materiales. Era más bien el producto de un desarrollo dinámico y dialéctico dentro de la materia. En palabras de Engels, “la mente es un producto de la materia altamente organizada.” Esta filosofía se llamaba materialismo dialéctico, para separarla de la forma anterior, llamada materialismo metafísico, es decir, la que la naturaleza del hombre permanecía fija e inamovible, porque el elemento material en él estaba fijado como su metafísica, es decir, su interior, su naturaleza esencial.

Lo que queda ahora es cómo aplicar este principio de filosofía general a la sociedad del hombre (Tenga en cuenta, estoy dando aquí el razonamiento sistemático y lógico de la filosofía de Marx. Históricamente, Marx lo desarrolló al revés: Primero postuló la necesidad de un cambio social, y luego construyó su filosofía a su alrededor. Pero este es un tema para otro episodio). Entonces, ¿Cómo aplicamos esta filosofía del materialismo dialéctico a la sociedad del hombre? ¿Cómo pasamos del Materialismo Dialéctico a lo que Marx llamó Materialismo Histórico? ¿Cuál es el elemento material cuyo cambio dialéctico y dinámico producirá el cambio en el hombre y en su sociedad? No puede ser genético, a pesar de que Marx era un racista vicioso, y creía que ciertas razas humanas eran genéticamente incapaces de llegar a una etapa civilizada, porque la herencia biológica del hombre permaneció siempre igual o cambió muy poco durante siglos.

La solución de Marx fue: el factor activo en una sociedad es su base económica, o, para usar el término marxista, su modo de producción. El modo de producción tiene dos componentes: Las relaciones de producción (formas de propiedad, organización de la producción, modo de distribución de los bienes, etc.) y las fuerzas de producción (trabajo y medios de trabajo). Al estrechar la búsqueda, el elemento activo en la dinámica de la historia, para Marx, eran los medios de trabajo, y específicamente las herramientas de producción. Sí, has oído bien. En el sistema del Materialismo Histórico de Marx, eran las herramientas de producción las que fueron el factor activo del cambio social. Sí, las herramientas en sí mismas, sin importar la ideología o la religión o hábitos o costumbres de la cultura que las personas tuviesen.

Marx postuló la evolución humana 11 años antes de Darwin. En su opinión, la evolución del hombre se expresó en el desarrollo tecnológico de las herramientas de producción. No dijo de dónde viene esta evolución. No explicó por qué el hombre tuvo que desarrollar sus herramientas de producción. Era sólo una ley de la dialéctica que el hombre inevitablemente se desarrolló tecnológicamente e ideó nuevas y mejores herramientas de producción. Bueno, es cierto, algunas culturas del hombre no desarrollaron sus herramientas de producción, pero Marx tuvo una respuesta biológica a eso: eran genéticamente inferiores. Su teoría social sólo se centraba en los europeos occidentales, porque, según Engels, eran los únicos grupos que habían evolucionado biológicamente para desarrollar sus herramientas de producción.

A medida que las herramientas de producción se desarrollan, se requieren nuevas formas de organización de la producción y, por lo tanto, nuevas relaciones de producción. En su estado primitivo, el hombre tiene acceso directo a todas las herramientas que puede pensar, y por lo tanto la sociedad primitiva era una sociedad de comunismo primitivo. El hombre descubrió nuevas herramientas de producción y nuevos métodos de producción (la agricultura, en contraposición a la caza y la recolección) y estas nuevas herramientas y nuevos métodos no eran ahora directamente accesibles ni viables para todos los hombres por igual. Así aparecieron las primeras clases sociales: algunos hombres tenían un mayor control sobre las nuevas y más caras herramientas de producción, y podían forzar a otros hombres a trabajar para ellos o a padecer hambre (o morir). Así es como llegó la siguiente etapa de la historia humana, las sociedades esclavistas. Sin embargo, en las sociedades esclavistas la tecnología continuó desarrollándose y nuevas herramientas de producción exigieron nuevas formas de propiedad y organización del trabajo, lo que condujo al cambio de las sociedades de esclavos al feudalismo. Luego, del feudalismo al capitalismo (de nuevo, debido a los avances tecnológicos en las herramientas de producción y a la necesidad de nuevas formas de organización de la producción). En cada etapa de esas sociedades había una clase que organizaba la producción y, por lo tanto, controlaba los medios de producción a través de diferentes formas de propiedad, y había otra clase que suministraba sólo el trabajo, pero estaba enajenada de los medios de producción. Por eso todas eran sociedades de clase. Y por eso Marx vio la historia de la humanidad como una historia de lucha de clases.

Finalmente, según Marx, el desarrollo de las herramientas de producción haría obsoletos a los organizadores de la producción. Las nuevas herramientas se harán tan fácilmente accesibles a todos, como lo fueron las herramientas primitivas en la primera etapa de la historia humana, que no habrá necesidad de organizadores de la producción, es decir, una clase de propietarios. La humanidad, entonces, podrá volver a su maravilloso estado de comunismo original, es decir, un estado donde la propiedad privada no existe, excepto que su comunismo será un comunismo científico, un comunismo industrial, un comunismo de herramientas desarrolladas y organización de producción.

La característica central que define al hombre, por lo tanto, era su identidad de clase, y era estrictamente económico: ¿Cómo se relaciona con los medios de producción en su sociedad? ¿Es dueño de medios de producción y contrata a otras personas para que trabajen para él en sus fábricas, o es dueño sólo de su trabajo, vendiendo su trabajo a los propietarios de medios de producción?

¿Qué pasa con los otros factores de identidad que usan los hombres: religión, cultura, arte, política, familia, etc.? En opinión de Marx, todos eran simplemente una superestructura construida sobre la firme y estable base económica. La base económica determina y define todos estos componentes no económicos de la sociedad. Además, no sólo la base económica determina y define la religión, la cultura, el arte, etc., sino también que la existencia social específica de cada clase determina su conciencia de clase y, por lo tanto, la religión, la cultura, el arte, la política, etc. de esa clase. La conciencia de un hombre se define por su estatus económico. Más aún: el sistema ético de un hombre está determinado y definido por su condición económica. Sí, esto no es una broma. Hay un sistema burgués de moralidad, y hay un sistema de moralidad del proletariado, es decir, de los desposeídos que no tienen nada que vender excepto su trabajo. Toda la superestructura de la sociedad – las áreas no económicas de la vida – está totalmente definida por su base, las relaciones económicas y el estatus. El marxismo, en consecuencia, es una filosofía altamente desarrollada del determinismo materialista.

Mucho más se puede decir sobre el sistema filosófico del marxismo, pero lo que hemos dicho hasta ahora debería ser suficiente para comprender la importante lección para este episodio: “el marxismo cultural” es un oxímoron. No hay manera, bajo el sistema marxista de pensamiento, de imaginar la cultura como un factor activo a través del cual la sociedad puede ser cambiada. Las diferentes clases de la sociedad pueden crear sus propias culturas, o versiones de la cultura, pero ninguna de ellas puede trascender su propia conciencia de clase definida y determinada por su condición económica. La cultura no puede utilizarse para crear una sociedad marxista; tal concepto es una contradicción de términos para el marxismo. Tampoco puede usarse la cultura para destruir una civilización. Bajo el marxismo, una civilización se basa en su modo de producción, no en su cultura. La toma de una sociedad puede ocurrir de una sola manera posible: tomar los medios de producción. Ninguna otra solución se puede encontrar. Producir películas, noticias, artículos, o actuaciones de ballet o ficción puede ser una buena ayuda para fortalecer la conciencia de clase de la clase obrera, pero no pueden crear tal conciencia, ni pueden producir ningún llamado a la acción. Y es absurdo imaginar que pueden destruir una civilización, y mucho menos la civilización occidental. Mientras que haya medios de producción en manos de sus propietarios, esto será lo único que importa.

Durante varias décadas durante el siglo XX, el “marxismo cultural” se usó como una descripción simplemente académica de una escuela pequeña y en gran medida no influyente dentro del pensamiento alemán, la llamada Escuela de Frankfurt. La Escuela de Frankfurt consistía en intelectuales que decían ser marxistas, pero creían que el marxismo tradicional no explicaba bien los desarrollos históricos de mediados del siglo XX, por lo que querían fusionar el marxismo con otras teorías. En el proceso, se apartaron tanto del marxismo que nadie más los consideraba verdaderos marxistas. En el proceso de esa desviación, la escuela también perdió el optimismo original del marxismo. Marx entendió el significado del optimismo escatológico y tomó mucho prestado del postmilenialismo cristiano al construir su ideología para la acción. La Escuela de Frankfurt no pudo sostener este optimismo. Hasta la fecha, sólo tiene un representante vivo: Junger Habermas. Habermas escribió un buen número de libros y papeles entre 1952 hasta hoy, y sus trabajos más prácticos fueron escritos entre los años 50 y 60. La mayor parte de su trabajo actual es más bien oscuro e irrelevante, y ciertamente no tiene nada ni siquiera cerca de la ideología práctica aplicada de Marx y Engels.

El término “marxismo cultural” fue utilizado por primera vez como parte de una teoría de conspiración en 1998 por el activista cristiano y conservador Paul Weyrich. Quizá recuerdes el nombre por nuestro episodio anterior sobre la Mayoría Moral; Weyrich era uno de los tres hombres principales detrás de ello. En 1998, frustrado por la indiferencia del público en general hacia el escándalo de Monica Lewinsky, decidió intentar iniciar otra cruzada moral. Utilizó el “marxismo cultural” como su palabra de moda – o como su espantapájaros para los conservadores – y declaró que el marxismo no está muerto, sino que ha estado trabajando en Occidente en los medios de comunicación y en la élite cultural. En consecuencia, él y William Lynd tomaron el trabajo de la Escuela de Frankfurt y lo inflaron desproporcionadamente, declarando que la Escuela de Frankfurt ha sido un factor crítico e influyente en el desarrollo de la cultura moderna de Estados Unidos. El propósito, decían, era la destrucción de la civilización occidental y, a través de ella, la destrucción del cristianismo. Y, por lo tanto, el triunfo final del marxismo, aunque no por los mismos medios que Marx previó. Weyrich falleció en 2008, no sin antes hacer el ridículo proponiendo diferentes soluciones extrañas para combatir al “marxismo cultural”, entre las cuales se encontraba el regreso a la agricultura de subsistencia localizada y la restauración de los ferrocarriles como principal medio de transporte. El espantapájaros del “marxismo cultural” sigue viviendo entre un buen número de cristianos y conservadores en general.

Los cristianos, sin embargo, tienen varias razones para alejarse de esta alarma de “marxismo cultural” y no recoger su terminología:

En primer lugar, el término es simplemente contradictorio [oximorónico], y su uso revela ignorancia. Hablar de “marxismo cultural” es tan legítimo como hablar del “cristianismo materialista”, es decir, el cristianismo que surge de una comprensión materialista de la realidad. Cuando hablamos ignorantemente, podemos convencernos a nosotros mismos, pero para los de afuera estaremos presentando una buena razón para rechazar nuestro mensaje, y así nuestro testimonio del Evangelio sufrirá.

En segundo lugar, el uso de la frase “marxismo cultural” es sólo una versión más reciente de la frase “bolchevismo cultural” utilizada por los nazis en los años 1920 y 1930 para tratar con sus oponentes políticos en Alemania. No significa nada -y de todos modos es oxímorónico-, pero da una munición a las ideologías anticristianas en el nombre de alguna causa noble imaginaria. De hecho, la frase de hoy es adoptada principalmente por diferentes grupos marginales que apuntan a la restauración de la segregación racial, o de alguna forma de estatismo militarista con el objetivo, por supuesto, de luchar contra los malos, los comunistas y los musulmanes. Y otros. El cristianismo tiene su propia agenda social. No tenemos que aliarnos con un grupo anticristiano para luchar contra otro grupo anticristiano, a menos que queramos socavar nuestro testimonio al mundo.

Y tercero, la ideología detrás de la lucha contra el “marxismo cultural” es que necesitamos defender la civilización occidental, porque de esta manera estamos defendiendo el cristianismo. Es decir, que la supervivencia del cristianismo depende de la supervivencia de la civilización occidental. Este es el mismo determinismo materialista como el del marxismo: que nuestra fe depende de la existencia material de una civilización. La verdad es que la civilización depende de la supervivencia del cristianismo. Y si Occidente está degenerando hoy, no es debido al poder e influencia imaginarios de la Escuela de Frankfurt, sino porque nuestras propias iglesias y celebridades han abandonado el cristianismo vibrante, teonómico, postmillenario que produjo la civilización occidental en primer lugar. La corrección política no surgió del “marxismo cultural”; Llegó primero de nuestros púlpitos. La feminización en la cultura no vino de Hollywood; Vino de nuestras iglesias. Todos nuestros problemas hoy son producto de nuestros púlpitos y de aquellos que los mantienen. Cualquier restauración de la cristiandad debe comenzar no con la persecución de enemigos imaginarios en Hollywood, sino con purgar nuestros púlpitos. El “marxismo cultural” es sólo una cortina de humo; su verdadero problema es su pastor y sus ancianos.

Por tanto, a ignorar las falsas alarmas, y centrarse en las causas reales.

El libro que voy a asignar para la lectura de hoy es “The Betrayal of the Church” (La Traición de la Iglesia) por Edmund W. Robb y Julia Robb. A medida que lo lean, consideren esto: La mayoría de estos pastores y líderes eclesiásticos renegados no tenían ni idea de la Escuela de Frankfurt ni siquiera del marxismo. Su traición no tenía nada que ver con ninguna conspiración exterior. Y luego, al ir a la iglesia el próximo domingo, considere el hecho de que un pastor que no está predicando un orden social cristiano basado en la Biblia es parte de la misma traición. Y actua en consecuencia.

Y recordad en vuestras oraciones y vuestras ofrendas a Ministerios de Reforma Bulgaria, una organización misionera que nunca ha aceptado dejar el mundo y su gobierno a los enemigos de Dios. Hemos predicado el Reino de Cristo, y hemos declarado Su autoridad en todos los ámbitos de la vida, incluyendo la política, la economía, la educación, etc. Y hemos tenido éxito en nuestra misión, haciendo un buen uso de todos los recursos que Dios y Su Iglesia han invertido en nosotros. Visite BulgarianReformation.com. Suscríbete al boletín. Y ofrenda. Dios los bendiga a todos.

Jul 31

¿Reformando o deformando?

Autor: Martin Selberde

Traductor: Youseff Derikha

La premisa de semper reformanda es que el pueblo de Dios debe estar continuamente reformando y revisando sus puntos de vista cada vez más cerca de las enseñanzas de las Escrituras y lejos de formulaciones y concepciones no bíblicas que se han introducido tanto en la doctrina como en la práctica. Este es un proceso que podría implicar balancear el péndulo hacia atrás, lejos de un extremo a otro: La verdad podría estar en el medio. Aquellos que alejan el péndulo de una posición errónea hacen de la iglesia un servicio, incluso si han de pivotar demasiado lejos. Por lo menos han abierto un diálogo crucial y han encendido un reexamen de lo que puede haber sido un asunto por largo tiempo cerrado.

Cuando el péndulo se ha quedado atascado y nadie sabe nada diferente, un error puede prevalecer durante siglos. Pero si el péndulo se ve forzado y comienza a balancearse, todos los observadores instintivamente saben que necesitaremos ejercer algún esfuerzo para determinar piadosamente su posición correcta. Aquellos con intereses involucrados tal vez deseen que el péndulo vuelva a ponerse donde estaba y pueden resistir tales reformas. Si el péndulo estaba en la posición bíblicamente correcta al principio, eso también saldrá a la luz.

Ahora es el momento para hacer pivotar un péndulo de larga tradición de su posición tradicional. Se harán esfuerzos para no poner demasiado lejos en la dirección opuesta, pero debido a que este péndulo en particular ha descansado por varios siglos en un lugar cercano y querido al liderazgo cristiano, cualquier intento de moverlo será desconcertante. Moviéndolo puede invitar fuertes denuncias en protesta. Es muy importante, por lo tanto, evitar cualquier malentendido o tergiversación de lo que se afirma aquí. Anticipar y corregir cualquier interpretación defectuosa de nuestra tesis es el primer paso crucial.

Aclarando conceptos erróneos

La reacción más común a la tesis que se presenta a continuación se extiende a lo largo de estas líneas: ¡Estás diciendo a la gente que no tienen que ir a la iglesia! Esta falsificación necesita ser enfrentada y disipada. Una falsa confianza (que nunca debió haber surgido) sobre un texto de la Escritura que se prestó superficialmente a la condición de texto de prueba ha crecido hasta el punto de que la asistencia a la iglesia y este texto de prueba ahora se mantienen o caen juntos. Este cordón umbilical artificial es el problema: la motivación para la asistencia a la iglesia se basa en el texto incorrecto.

El surgimiento de este texto de prueba mal dirigido bien puede correlacionarse con la castración de la iglesia en el siglo XIX, cuando los hombres se apartaron de ella en masa. Parte de la tesis presentada aquí es que las diversas “motivaciones” inventadas durante los años para obligar a la asistencia a la iglesia han sido ocasionadas por la creciente pérdida de contenido de sal en las iglesias.

Por lo tanto, se ha buscado un “empuje” obligatorio en la iglesia en textos de prueba útiles, mientras que el concepto bíblico de una irresistible “atracción” generada por la enseñanza de la ley de Dios (Isaías 2: 3) ha sido olvidado, minimizado, o descartado. Abandonar lo mismo que atrae a la gente a la iglesia (la enseñanza de Su ley, la luz a los pies de los pueblos) traerá alguna otra motivación que será inventada (entretenimiento, programas, textos de prueba, etc.) para compensar la falta de celo por la casa del Señor. Entonces nos será extraña la actitud expresada por el salmista: “Me alegré cuando me dijeron: vamos a la casa de Jehová” (Salmo 122: 1).

Es nuestra tesis que la asistencia a la iglesia se dispararía si (1) este texto de prueba fuese abandonado y (2) la iglesia proveyera la luz de la ley de Dios, todo el consejo de Dios al mundo, estableciendo a Cristo como teniendo una preeminencia total en todas las cosas. Los líderes de la iglesia que reaccionan a esta tesis diciendo: “Esto es un refrán duro; ¿Quién puede oírlo?” (Juan 6:60) es probable que no cambien de marcha. Pero se les da aviso de que su uso de este texto de prueba ya no tendrá un paseo gratis.

Es irónico que, correctamente entendido, este supuesto texto de prueba pueda ser completamente desobedecido incluso si usted tiene un registro perfecto de asistencia a la iglesia. Este hecho por sí solo debería llevarnos a reexaminar este pilar de la coacción eclesiástica para sacar lo que este texto de la Escritura en realidad manda. Seremos mucho mejores si obedecemos como está escrito, en lugar de deformarlo para satisfacer una agenda eclesiocéntrica. ¿Semper reformanda o semper deformanda? Pronto lo veremos.

La madre de todos los textos de prueba

Hace por lo menos varios siglos, a los cristianos se les ha dicho que la asistencia a la iglesia es casi obligatoria: Cuando las asambleas eran programadas por la iglesia para sus miembros, los miembros estaban obligados (salvo enfermedad u otra causa convincente) a asistir. El texto de prueba común (y quizás el único texto de prueba)  ofrecido en favor de esta coacción moral es Hebreos 10:25, que habla de “no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.” (RV 1960). La versión moderna de este versículo es bien conocida: El “de congregarnos” se compara confiadamente con las funciones institucionales de la iglesia, comenzando con los servicios de adoración el domingo (el Día del Señor), con 1 Corintios 16: 2 y Hechos 20: 7 citados en el supuesto apoyo de esta práctica una vez que la iglesia evolucionó de las reuniones diarias anteriores (Hechos 2:46).

Sería difícil encontrar un comentario moderno sobre Hebreos que se desvíe significativamente de esta construcción (Tenga en cuenta la confianza con la que el Diccionario Teológico Bromiley del Nuevo Testamento afirma que, cualquiera que sea la verdad del versículo, su enfoque es acerca del “culto”, es decir, centrado en las reuniones formales de la iglesia local). Si un comentario contrario a este consenso se haya escrito jamás, ¡sería difícil imaginar que estaría en una librería de una iglesia! Hebreos 10:25 tiene un estatus casi sagrado como un texto de prueba. El último verso que la mayoría de las iglesias quisieran ceder terreno es éste, ya que el control moral sobre la asistencia a la iglesia ha reposado en este versículo.

Sin embargo, este enfoque unísono a Hebreos 10:25 no fue siempre el caso. En una era anterior, cuando la erudición intransigente tomó el asiento delantero, sin la cola eclesiástica meneando el perro teológico, era posible para los eruditos caminar realmente a través de la exposición de este verso de una manera legítima, gramaticalmente satisfactoria, en un contexto coherente.

Sería difícil encontrar este tipo de exposiciones en el discurso de hoy. Incluso los eruditos que conocen este trabajo exegético anterior no citan directamente las partes pertinentes de él, sino que citan sólo fragmentos fracturados como interpretaciones alternativas de una palabra en particular u otra sin llegar nunca a la cuestión central que se presenta metódicamente en este pasaje en Hebreos. También podríamos añadir que los enfoques modernos aceptados no logran discernir la referencia cruzada con el Antiguo Testamento que Hebreos 10:25, casi con toda seguridad, se sustenta (a saber, Mal. 2:16-18).

Vale la pena examinar una cita tan fracturada a la luz de exposiciones más tempranas y mejores que las de un teólogo moderno reconocido. Vemos una alusión a una pieza del rompecabezas en el comentario de Hebreos de Philip Edgcumbe Hughes de 1977, donde hace una mención pasajera del significado de episynagoge (“congregarnos”) tal como lo entiende Johann Albrecht Bengel (1687-1752). Hughes ha hecho un gran perjuicio a Bengel en cómo cita al erudito, porque Bengel había presentado un enfoque sistemático para interpretar Hebreos 10:25 que no puede ser evaluado correctamente a menos que el peso acumulativo de su análisis completo sea revelado. Al sacar un pequeño fragmento del argumento de Bengel, Hughes da la apariencia de minuciosidad, pero al argumento completo de Bengel de hecho nunca se le dio un día en la corte. Uno se pregunta cómo puede ser esto.

Consideremos la visión de Bengel, que a los oídos modernos se presenta como una deconstrucción radical de Hebreos 10:25, pero que en realidad es la interpretación más gramaticalmente correcta del versículo. Es necesariamente de orientación técnica, pero no menos importante por esa razón.

El congregarnos- La versión griega moderna interpreta episynagoge como equivalente a sychnosynazin, la congregación de una multitud; pero el apóstol alude a la sinagoga judía, mientras que la preposición, epi, cambia algo el significado de la palabra. El significado es: no solo deben frecuentar la sinagoga como judíos, lo cual voluntariamente hacen, sino también [La fuerza adicional de epi en la composición] la reunión como cristianos. Y, sin embargo, una reunión en un lugar específico no está estrictamente implicado, ni una asociación para promover una fe. Pero la expresión se usa en un sentido medio, la mutua reunión en el amor y el intercambio público y privado de los deberes cristianos, en el cual el hermano no se retira del hermano, sino que se estimulan mutuamente. Porque incluso el calor espiritual separa cosas de naturaleza diferente, y une las de naturaleza semejante. Esta interpretación explica el orden del discurso, en el cual, junto a la fe en Dios, se encomienda el amor a los santos. El sustantivo verbal episynagogen, el congregarnos, y el hecho de que es singular; el pronombre, que es eautoon, de nosotros mismos, no nuestro; la queja como algunos tienen por costumbre; y la antítesis, exhortando. Algunos -que tal vez temían a los judíos. Exhortando- El poder de exhortando, que se requiere, incluye el entusiasmo peculiar de cada individuo. Y tanto más- Esto se refiere a toda la exhortación del ver. 22: Comparar ver. 37. Cuando veis- De las señales de los tiempos, y de la consumación del mismo sacrificio por el pecado, ver. 13. El día que se aproxima, el día de Cristo.

Observe cómo Bengel quita de en medio un contexto estrictamente eclesiástico (institucional) para el versículo. Lo aplica a todos los niveles de la exhortación mutua entre los cristianos, independientemente del contexto formal, como es consistente con respecto a la forma en que el verso trata de exhortar como lo contrario de abandonar episynagoge. Puesto que se usa el adversativo griego fuerte alla, episynagoge, una palabra que incluso el TDNT de Bromiley admite es “más difícil de fijar” en cuanto a su significado, debe ser tomado en un sentido que abandonar se opone al significado de exhortar. Más importante aún, Bengel también mantiene la conclusión del versículo (acerca del día venidero del juicio) atada junto con el cuerpo del versículo. Esto es significativo para ayudarnos a identificar el paso paralelo apropiado al pensamiento primario en Hebreos 10:25, que aparece en Malaquías 3: 16-18, un pasaje que sigue inmediatamente después de una descripción de las “violentas palabras” de los burladores en contra del Señor en Malaquías 3: 13-15.

La Versión Autorizada traduce Malaquías 3: 16-18 así :

Entonces los que temían al SEÑOR se hablaron unos a otros, y el SEÑOR prestó atención y escuchó, y fue escrito delante de Él un libro memorial para los que temen al SEÑOR y para los que estiman su nombre. Y ellos serán míos–dice el SEÑOR de los ejércitos– el día en que yo prepare mi tesoro especial, y los perdonaré como un hombre perdona al hijo que le sirve. Entonces volveréis a distinguir entre el justo y el impío, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve.

  1. F. Keil lo traduce con mayor precisión de esta manera:

Entonces los que temieron a Jehová conversaron unos con otros, y Jehová escuchó y oyó, y un libro de memorial fue escrito delante de él, para los que temen a Jehová y reverencian su nombre. Y serán para mí como posesión, dice Jehová de los ejércitos, para el día que yo crearé, y los perdonaré como a un hombre perdona a su hijo que le sirve. Y volveréis a percibir la diferencia entre el justo y el impío, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve.

El “día cerca” de Hebreos 10:25 es el mismo día que se menciona aquí en Malaquías 3:17-18, el día del Señor, el día del juicio divino temporal. La conversación que exhorta a honrar a Dios está ligada a la conciencia de un día de juicio que se aproxima en ambos pasajes.

  1. F. Keil comenta este pasaje en Malaquías:

La introducción indica entonces que la conversación de los que temían a Dios había sido ocasionada por las palabras de los impíos. La sustancia de esta conversación no se describe más minuciosamente, pero se puede extraer del contexto, a saber, de la declaración en cuanto a la actitud en la que Jehová tomó en cuanto a ellos. Podemos ver de esto que se fortalecieron en su fe en Jehová, como el Dios santo y juez justo que a su debido tiempo pagaría tanto a los impíos como a los justos de acuerdo con sus obras, y presentaba así un gran contraste con la gran masa con sus dichos blasfemos. Esta descripción de la conducta de los piadosos es una admonición indirecta al pueblo, en cuanto a cuál debe ser su actitud hacia Dios. Lo que hicieron los que temían a Jehová debe ser tomado como un modelo por toda la nación que llamó a Jehová su Dios. Jehová no sólo tomó nota de estas conversaciones, sino que las escribió en un libro memorial, para recompensarlas a su debido tiempo …

Keil entonces vincula esto con el “día”, porque “el día que Jehová hace es el día del juicio que viene con su venida”. El escritor de Hebreos también vincula el “día que se aproxima” con las exhortaciones y las conversaciones mutuas que deberían proliferar en un momento de juicio pendiente, que de hecho se cierne sobre Jerusalén e Israel mientras la nación se acercaba hacia su guerra fatal con Roma.

De Bengel, deducimos que la naturaleza de la episynagoge no puede atribuirse únicamente a los servicios religiosos, institucionales formales, los cuales no están contemplados en Malaquías 3:16 tampoco. De hecho, vemos una condena general de tales asambleas formales en Amós 5:21, una condena que surgió de la anarquía prevaleciente de la nación, lo que llevó a una brecha entre Dios y los hipócritas que profesan ser guardianes de Su ley y Palabra (Jer. 8: 8 ss.), un contraste importante hecho explícito en los primeros capítulos de Isaías.

Las palabras que rodean episynagoge en Hebreos 10:25 son diferentes que en 2 Tesalonicenses 2: 1 donde el término también ocurre, y Bengel toma esta diferencia en cuenta mientras que otros comentaristas no lo hacen. En Hebreos 10:25, la traducción en inglés de episynagoge eautoon es “nuestra congregación”, mientras que en 2 Tesalonicenses 2: 1 la traducción en inglés es “nuestra reunión” (para traducir episynagoges ep auton). Éstos no significan lo mismo, y Bengel reconoce las diferencias en los términos y la lógica interna-gramatical de los versos en los cuales aparecen los enunciados. El término episynagoge se refiere a toda comunión entre los fieles que es edificante y exhortatoria. Esto encaja perfectamente con el contexto directamente anterior en Hebreos 10:24, que nos instruye a “considerar cómo estimularnos los unos a los otros para el amor y las buenas obras” (ESV). Esta enseñanza conduce a la idea de episynagoge, la cual Bengel afirma implica todo el intercambio público y privado de los deberes cristianos de una naturaleza espiritualmente estimulante.

Este enfoque del versículo significa que Hebreos 10: 24-25 ya no es un texto de prueba para la asistencia a los servicios religiosos formales, sino que establece el mismo deber que hace Malaquías 3:16, de una manera que puede ser descentralizada y separada del culto formal e institucional como se ve en la situación que se relata en Malaquías. Como se afirmó anteriormente, esto significa que una persona podría tener un registro perfecto de asistencia a la iglesia y aún nunca obedecer el mandato en Hebreos 10:25, simplemente por no conversar con sus hermanos y hermanas en el sentido prescrito aquí y en Malaquías 3. Es a esta mentalidad que Isaías 1:12 está dirigido: “Cuando venís a presentaros delante de mí, ¿quién demanda esto de vosotros, de que pisoteéis mis atrios?” La acusación de Isaías contra la religión institucional en Isaías 1: 10-15 se contrasta con el poder atractivo de la casa de Dios como el centro de la proclamación de su ley (Isaías 2: 3).

Un tirón, No un Empuje

Donde se observa y se predica la ley de Dios, el pueblo fluye a su casa con alegría e incita a otros a hacer lo mismo. Entonces hay una base para que los hombres se exhorten unos a otros “y dirán: Venid, subamos al monte del SEÑOR, a la casa del Dios de Jacob; para que nos enseñe acerca de sus caminos, y andemos en sus sendas. Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra del SEÑOR.” (Isaías 2: 3). Pero Sion es una montaña que Hebreos 12:18 afirma que “no se puede tocar”, aunque todos los cristianos ya han “llegado a ella” (Hebreos 12:22). La limitación arbitraria y gratuita (de estas ideas expansivas orientadas al Reino) a la iglesia local es una limitación inapropiada impuesta al texto, aparentemente motivada por el deseo de tener un texto práctico de prueba para obligar a la asistencia a la iglesia. Lejos del verdadero significado de Isaías 2:3 que se aplica a la asistencia a la iglesia, en la que los pueblos se exhortan unos a otros con entusiasmo para venir y aprender la ley de Dios de parte Suya debido a que son atraídos por el contenido basado en la ley, el servicio y la música (Salmo 119:54) y los sacramentos del bautismo y de la comunión (concebidos como un verdadero banquete de amor y no la versión reduccionista que vemos en forma de emblema), vemos este versículo en Hebreos usado para obligar a la asistencia (pisando Sus atrios) a pesar de lo poco atractivo y muerto que el servicio pueda ser realmente.

Es significativo, además, que una vez que Hebreos 10:25 es descartado como un texto de prueba sobre la asistencia obligatoria a la iglesia, ningún otro sustituto parece estar disponible para llevar ese peso. Por otra parte, no hay aparentes precedentes del Antiguo Testamento para la enseñanza comúnmente aceptada de Hebreos 10:25 que está siendo desafiada aquí. Las pocas referencias cruzadas que inicialmente parecen obligar a la asistencia a Su casa (por ejemplo, Zacarías 14: 16-19) se desmoronan en una revisión más detallada (en el pasaje descrito, Egipto está amenazado de sequía si la nación no aparece ante el Señor para adorarle y celebrar la fiesta de los tabernáculos). Si Hebreos 10:25 hace mención de la lluvia retenida como una sanción contra la falta de asistencia, tal conexión podría establecerse, pero entraría en conflicto con la declaración de nuestro Señor en Juan 4: 23-24 y la interpretación de Jerusalén, Sión, e Israel enseñado en Hebreos 12:22, Salmo 87, e Isaías 27: 6, entre otros pasajes.

¿Agonía de un Texto de ílicito?

Frente a la tesis presentada aquí, algunos teólogos bien intencionados han intentado presentar algún apoyo a la interpretación de larga data de Hebreos 10:25 citando supuestas referencias cruzadas (lo cual es correcto: un cambio de orientación debe ser cuidadosamente sopesado y debatido). El apelo a Isaías 58:13 acerca de no seguir nuestros propios caminos y nuestro propio placer y de hablar nuestras propias palabras en el Sabbat ha sido propuesto como apoyo a la visión tradicional.

Sin embargo, esta apelación no satisface el problema planteado, ya que el culto formal está completamente ausente en este capítulo de Isaías, un capítulo que se centra en las violaciones de las leyes de Dios por parte de los individuos, reemplazando la adoración formal (como los ayunos literales, v. 3-5) con la justicia espiritual individualizada y la ley (v. 6-7) de acuerdo a Su pacto divino. Sólo al sustituir la palabra “servicio eclesiástico formal” por “Sabbat” (que es arbitrario en extremo) se llega a la visión moderna.

Como se afirmó al principio, esto de ninguna manera significa que estamos argumentando que nadie tiene que ir a la iglesia. Pero sí afirmamos que la asistencia a la iglesia está debidamente motivada por una atracción proveniente de Su Palabra y ley y no por un empuje obligatorio extraído erróneamente de una interpretación defectuosa de un pasaje solitario en el libro de Hebreos. Usar “no dejando nuestra congregación” como un garrote para golpear a los cristianos, se devolverá sobre la cabeza de los líderes que precisamente hacen eso. El texto debe ser usado correctamente, y no por un sentido de conveniencia o por consideraciones pragmáticas.

Hay que señalar que hay cosas más importantes que el servicio de la iglesia: al ofrecer una ofrenda en el altar, el que ofrenda debe salir del templo y ser reconciliado con su hermano antes de que pueda volver y ofrecer su ofrenda a Dios. Esto se armoniza bien con el comentario de San Juan de que no puedes amar a Dios que es invisible si no puedes amar a tu hermano que puedes ver. Aún más revelador es el hecho de que si bien el fracaso para mantener económicamente a la familia significa que eres “peor que un infiel”, nunca vemos una condena igualmente fuerte por faltar a los servicios de la iglesia en las Escrituras.

A pesar de que, evidentemente, no nos oponemos a la asistencia regular a la iglesia, hay que reconocer que “la comunidad y comunión” en nuestras iglesias antinomianas sólo ha profundizado la apostasía espiritual lejos de Dios. Esto sugiere que nuestras prioridades son erróneas: debemos poner la ley primero cuando “hacemos iglesia” (lo cual también engrandece el evangelio más). Dado que la ley sólo puede ser adoptada, nunca impuesta, debemos aplicar ese principio a la comunión en la iglesia también. Si promovemos la ley de Dios, entonces se cumplirá la promesa de Isaías 2:3, y el pueblo y las naciones se congregarán en los servicios de la iglesia con hambre de recibir las cosas buenas de Su ley.

Reposicionamiento del péndulo

Hasta el momento en que reconstruimos el contenido de la “iglesia”, la idea de hacer obligatoria la asistencia a la iglesia (imponiéndola por el texto de prueba) no tiene mucho sentido bíblico. “Tu pueblo se te ofrecerá voluntariamente en el día de tu poder”, Salmo 110: 3 promete. La asistencia obligatoria  a la iglesia, usando Hebreos 10:25 como el verso de justificación, parece encajar con la reclamación eclesiocéntrica de la iglesia a todo el diezmo, cuando en realidad sólo se debe un diezmo del diezmo (Nehemías 10:38). Estos dos ejemplos de más largo alcance (asistencia y el diezmo) se derivan de la misma forma de pensar, y ambas prácticas deben ser corregidos por las Escrituras. Esto no será una batalla fácil o rápida. Por derecho, el punto de vista basilocéntrico (centrado en el Reino) debe alinearse maravillosamente con las prerrogativas de la iglesia en una gloriosa armonía de intereses, pero las tendencias eclesiocéntricas distorsionan esta relación. Estas muchas correcciones a la práctica moderna de la iglesia podrían requerir una segunda Reforma verdadera – hay una gran cantidad de vino nuevo aquí que está a punto de hacer estallar a una gran cantidad de odres viejos.

¿Semper deformanda o semper reformanda? No hay ningún motivo para reformar algo si no lo consideras como deformado para empezar. Restaurar Su Palabra a su significado original no puede ser perjudicial. Porque es la Palabra del Rey, sólo puede curarnos de nuestras debilidades para hacerlo bien. Y con probables juicios temporales que se avecinan, seríamos sabios para conversar y exhortarnos unos a otros como Malaquías y Hebreos realmente nos enseñan, porque Dios ha prometido escribir un libro de recuerdo que contiene los nombres de aquellos que hablaban exhortaciones unos a otros como El próximo día se aproxima.

¿Tu nombre estará en ese libro?

Original de este artículo disponible en https://chalcedon.edu/magazine/reforming-or-deforming

Jul 31

El Evangelio de la Simpatía

Recientemente escuché de segunda mano que un famoso predicador había dicho que nuestro mensaje del evangelio es atractivo y que la gente lo rechaza porque los cristianos no son gente agradable. No estoy seguro de dónde obtuvo esa idea, ciertamente no de la Biblia.

Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden; a éstos ciertamente olor de muerte para muerte, y a aquéllos olor de vida para vida. Y para estas cosas, ¿quién es suficiente? 2 Co. 2:15,16

Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra. Mas todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado. (Jn. 15:20,21).

Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros. (Mt. 5:11,12)

Ahora, esto no es un mandamiento para ser un idiota. Hay consecuencias negativas para la propagación del evangelio debido a nuestra mala conducta y consecuencias positivas debido a nuestras buenas obras.

Porque como está escrito, el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros. (Rom. 2:24)

manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras. (1 Pe. 2:12).

sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros; teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo. (1 Pe. 3:15,16)

¿Cómo debemos responder al abuso?

Nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos;(A) nos maldicen, y bendecimos; padecemos persecución, y la soportamos. Nos difaman, y rogamos; hemos venido a ser hasta ahora como la escoria del mundo, el desecho de todos. (1 Co. 4:12,13).

No seas un idiota cristiano, pero no esperes que todos con los que hablas caigan al pie de la cruz y te colmen con gratitud. Si lo hacen, no estás predicando el Evangelio.

“La verdadera evangelización es más como una orden de detención por un delito de pena de muerte, con la posibilidad de perdón para los culpables. El verdadero evangelismo no vende: procesa (enjuicia), y los que se someten a la acusación también se someten a la gracia salvadora de Dios.” RJ Rushdoony

No venimos predicando con armas y esposas, pero sí venimos con un mensaje que es una demanda judicial frente al tribunal del cielo. ¿A quién le gusta ser acusado? No esperes una respuesta amistosa. Si obtienes una respuesta positiva, será porque el Espíritu Santo los llama y los convence, porque Él los está añadiendo a las filas de los salvos, debido a que son elegidos y predestinados.

Una respuesta hostil no quiere decir que no fuiste lo suficientemente agradable. Se nos ordena ser obedientes, lo cual incluye ser amable con los que nos persiguen, mas no se nos ordena buscar que nos juzguen tan agradables según sus estándares paganos. Tu propia obediencia, incluso tratándolos amablemente según los estándares de Dios, es una acusación. Es probable que te odien por ello.

“Los hombres cuestionan la verdad del cristianismo porque odian su práctica”. JC Ryle

Jul 23

Of Mexican Northern and Anglo Westerners Frontiersmen

Phillip Wayne Powell, Mexico’s Miguel Caldera, The Taming of America’s First Frontier (1549-1597), pp. 262-266

The following extended quote from the Phillip Wayne Powell’s book, Mexico’s Miguel Caldera, The Taming of America’s First Frontier (1549-1597) is worthy of consideration by the Christian Reconstruction community. What lessons can we learn about the geographical extension of God’s kingdom from this story?

We should not get hung up on the fact that both expansions, Mexico to its the north, the US to its the west, were expansion of human empire. As always, there is the shadow of the Sovereign Christ here moving history forward for his purposes to “put all his enemies under his feet.”  Nor should we get hung up on Roman Catholic vs Protestant Christianity comparisons. We Protestants are a pretty insular bunch but in this history the Roman Catholic civil governors/judges and soldiers look much more “Christian” than do their counterparts in the Western expansion of the US. We could learn something from them.

Keep in mind that the Mexican northern expansion took place in the 16th century, the same century as the Protestant Reformation and the Council of Trent. Communication throughout the vast Spanish empire may have been slow but is was not lacking volume and precision. The audit report of expenditures for the Chichimeca/Silver war between about 1585 and 1597 encompasses 3300 pages, all hand written.

The author, Philip Wayne Powell, credits Robert M. Utley’s book, Frontier Regulars for the information about the US Army on the Western frontier in the latter part of the19th century. I have read the book and it is excellent.

The Mexican migration which grew out of silver and war and peace during Miguel Caldera’s lifetime was already centuries old when it tangled with westward-moving Anglo-Americans. Once this engagement began, “Anglo” frontiersmen learned most of their horse culture and its vocabulary, as well as bonanza and eldorado techniques and words, from a Mexican know-how long tested in lands and situations kin to what Anglo-Americans found west of the Mississippi.

When the United States Army, from Civil War to Wounded Knee, tried to tame nomadic Indians far more skilled on a horse’s back than its own cavalry, such generals as Sherman, Custer and Crook faced problems that Don Martín Enríquez, the Marqués de Villamanrique, and Don Luis de Velasco resolved three centuries earlier. Herewith a few examples of contrasts and similarities in the two frontier situations. First, the contrasts:

  1. The sixteenth-century Spanish-Indian mixed-blood cavalry was probably more mobile. They were better horsemen than the so-called “mounted infantry” of Sherman’s army and they early mastered the military mule train.
  2. In the earlier war and especially the sequel pacification, attempts to inculcate civilized ways (including Christianity) were serious and effective and this reduced maltreatment of the ex-enemy. Thus, there was no record of broken treaties nor complete (and often treacherous) removals to distant and uncongenial surroundings.
  3. The earlier Spaniards put no truly professional army on the Chichimeca frontier; the soldiery paid by government was enlisted on an annual, or even single-expedition, basis and was recruited usually from the adventurer-settler-stockman types, often of frontier origin.
  4. The nineteenth-century experience saw no formal doctrine of Indian relations developed by white military leaders. Quite the contrary was true in the later years of the Mexican case, characterized by quick incorporation of former Indian enemies for use as allies in war and diplomacy; unity and consistency in teaching Christianity and husbandry (exemplified in the mission and the civilian – often ex-soldier – Labrador); a highly concentrated “peace by purchase” effort, tied to the captain-protector system. These were firm bases of policy that lived on for centuries.
  5. The “total war” kind of Anglo-American surprise attack on Indian villages: “The confessed aim is to exterminate everyone, for this is the only advantage of making the expedition; if extermination were not achieved, just another burden would be added – prisoners” (Colonel de Trobriand). The earlier Spanish aim was capture, for purposes of trial to determine guilt and selling into slavery (more and more limited as the war went on). Even when killing of hostile braves was policy or episodic fact, the aim was always to capture women and children and incorporate them, rather than to murder them as a matter of policy.
  6. An old Sioux, reminiscing about white frontier policy: “They made us many promises, more than I can remember, but they never kept but one; they promised to take our land and they took it.” By contrast, earlier Spanish policy of settling the Chichimecas (or even enslaving them) in their own country was such a basic practice that many criticized it as too dangerous. But the settlement policy was adhered to – and generally, it worked.

Although these contrasts in the two similar situations were fundamental, there were equally notable and more numerous parallels.

  1. The nature of the Indian enemy and his opponent’s great difficulty in understanding this New World nomad’s ways of life, war and diplomacy.
  2. The quick addiction of even the most isolated and alienated Indians – those disdaining whites and their ways – to the useful baggage of civilization (utensils, food, clothing and, later, firearms) giving them strong incentives to acquire such goods either through plunder or intermediaries.
  3. The more distant from the frontier, the greater the sympathy for the “state-of-nature” native – in contrast to those who had seen his cruelties of torture and devastation. In short, the more distant and abstract the nomadic Indian, in sixteenth or nineteenth century, the more attractive he was to jurists, humanitarians, and sundry other crusaders on his behalf.
  4. Large military turnover in both cases, due to deaths and desertions. “Desertion ate at the ranks [of the US Army] with cancerous voracity.” We have seen this same problem in the earlier century, and for the same reasons: poor pay; great hardships and dangers of the war itself, so uncomfortably unconventional; other frontier attractions such as mining, ranching and commerce.
  5. Presidio systems were common to both wars. As explained to Red Cloud in 1871, the basic strategy was for “the Great Father to put war-houses all through the Indian country.” However, the presidio system that Martín Enríquez established in Chichimecaland was defensive; whereas, in the words of General Ord, “building posts in their country…demoralizes them more than anything else except money and whisky.” And both Sherman and Sheridan, favoring a presidio system, viewed this approach as “systematic pacification and settlement of frontier areas by advancing lines of forts,” an aggressive rather than defensive concept.
  6. In both wars, so far apart in time, there was another parallel (and some contrast) in the relative rapport and understanding between Indian warriors and opposing military, by comparison with the much greater difficulty of the nomadic Indian in understanding or accepting the invader’s religious men (and vice versa). Anglo religious crusading simply “inhibited genuine communication,” creating a “cultural gulf,” no matter how strong the humanitarian impulse. As we have seen, the Spanish government was wise enough to rely on gifts pointedly distributed by military captains, rather more than on the friars, as front-line persuaders to peace and settlement.

    Indian chiefs understood far better their warrior counterparts, and trusted them more readily, than civilian agents or aggressively anxious mission padres. Thus, on apache chief, describing a US Army officer he had known, “When he promised a thing he did it.” Such tributes were common and reinforced the army’s contention that Indians preferred military to civilian agents.” Thus also, within days or hours, Miguel Caldera could gather Guachichil warriors for military enterprises against other Indians; warriors recently hostile and undoubtedly more attuned to Captain Caldera than to the nearest friars.

  7. As consequence of this, the US Army of the 1870’s and 1880’s claimed “superiority in managing and civilizing Indians…Some treaties and executive agreements with Indian tribes required an army officer to oversee the issuance of Indian goods and rations. The conspicuous presence of a military observer in such transactions…drew a contrast between civilian dishonest and military integrity highly favorable to the army’s image.” This is a very close parallel, mutatis mutandis, of the reasoning behind the captain-protector gift-giving role on the Chichimeca frontier.

These examples of parallel and contrast illustrate fundamental facets of North American history: The several centuries of Mexican northward expansion are not only a principal theme (too often neglected) of Mexican historical growth, but they should be of compelling interest to Anglos as well as Mexicans. When the Anglo “western” met the Mexican “northern,” the former learned more from the latter than vice versa, although interchange was there – more balanced as time went on.

But the Anglo “western” generated a massive and seemingly endless popular interest which became global (thanks to Hollywood movies and a western literature which ranged from awful to excellent), popular in Mexico itself and recently imitated in Italy. This mammoth edifice embraces painting and other art forms, generations of children playing “cowboy-and-Indian,” dress styles and, of course, satire and parodies. The Anglo-American West lives on in quantities of museums, touristic ghost towns and more than sixty “corrals” of “Westerners” in cities over the world.

Not so with the Mexican “northern.” Barely getting a nod from Mexico’s national historians, largely unrecognized as a deep and abiding influence in shaping Mexican destinies, giving rise to no literature, no creative writing, no pageantry or musical expression, no string of heroes and villains (mythical or real), the Mexican “northern” is an almost forgotten historical world packed with even more romance and drama than its “Anglo” echo. And for the millions of Mexican ancestry now in “Gringolandia,” the life and deeds of Miguel Caldera and his frontier people are genesis of identity in a richly human historical panorama.

Jun 17

¿Cómo ser un Cristiano productivo? Escuela de Padres 17/06/2016

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