VISIÓN
AMÉRICA LATINA

Construyendo los cimientos intelectuales para la futura civilización cristiana.

La civilización cristiana del futuro.

Las palabras de nuestro Señor “Mas primeramente buscad el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33) deben enfocar nuestra mirada en las cosas de verdadera importancia en la vida, que son el Reino de Dios y su justicia. Las necesidades personales sin duda son importantes, pero no lo son más que el Reino de Dios.

El Reino de Dios debe ser entendido como el gobierno de Dios o la cultura de Dios, de tal manera que cuando hablamos del Reino estamos hablando de un orden social; mencioné que las necesidades personales son de gran importancia, pero también lo son las necesidades sociales.

Dentro del cristianismo existen distintas posturas sobre el Reino de Dios, algunas sostienen que es meramente espiritual, otras que solo aplica al corazón del hombre, e incluso que el Reino está limitado a la Iglesia solamente; según estas perspectivas, podemos concluir que poco o nada es lo que proponen a los problemas que enfrentamos como sociedad. Solo la perspectiva de que el Reino o gobierno de Dios es aplicable a la totalidad de la vida y que incluso tiene afectaciones a nivel social es que podremos dar respuesta a los males que aquejan a nuestra sociedad.

El llamado al hombre desde el principio no ha sido su satisfacción personal, sino el gobierno de Dios sobre la tierra.

Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. 

Génesis 1:26–28.

El sojuzgar la tierra tiene que ver con poner todas las cosas bajo el dominio de Cristo. Ahora bien, “gobierno” también implica ley, de modo que cuando hablamos del Reino de Dios hablamos de un ámbito en el que Dios es el gobernante y el legislador. 

Cornelius Van Til dijo:

“El reino de Dios es el Bien Supremo del hombre. Por reino de Dios entendemos el programa establecido por Dios para el hombre y la justicia es el pilar del reino de Dios. El creyente individual tiene una tarea integral, y es la tarea de exterminar el mal de todo el universo. Debe comenzar este programa en sí mismo; su primera batalla es luchar contra el pecado dentro de su propio corazón.” 1

El cristiano por lo tanto en todo momento debe tener en mente lo que dice el Salmo 24:1 “De Jehová es la tierra y su plenitud, el mundo y los que en él habitan” así que no hay nada ni nadie que esté fuera del gobierno de Dios, cualquier área de la vida últimamente debe ser gobernada por la Palabra-Ley de Dios.

Por otra parte, Henry Van Til  dijo “La cultura no es más que religión exteriorizada”2 así que la cultura va mucho más allá de trajes típicos o comida, sino que la cultura es la manifestación de la fe de una sociedad. El hombre construye una cultura de acuerdo con sus creencias, porque construir una cultura es simplemente poner en práctica la fe de cada uno en cada aspecto de la vida, de tal manera que, si en una sociedad el pecado es la norma, entonces las manifestaciones culturales serán una expresión de la aprobación del pecado, así como su sistema de valores.

Entonces si el Reino de Dios es un gobierno donde Cristo es Rey, entonces el Reino es también la cultura de Dios y el orden social de Dios. El llamado a sojuzgar la tierra debe entenderse entonces como el establecimiento del orden social de Dios en la tierra, y la herramienta para esto es nuestra fe y la ley de Dios.

Mirad, yo os he enseñado estatutos y decretos, como Jehová mi Dios me mandó, para que hagáis así en medio de la tierra en la cual entráis para tomar posesión de ella. Guardadlos, pues, y ponedlos por obra; porque esta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido, nación grande es esta. Porque ¿qué nación grande hay que tenga dioses tan cercanos a ellos como lo está Jehová nuestro Dios en todo cuanto le pedimos? Y ¿qué nación grande hay que tenga estatutos y juicios justos como es toda esta ley que yo pongo hoy delante de vosotros?  

Deuteronomio 4:5–8.

Contrario a lo que muchos piensan, de que un orden social debe ser establecido por medio de la fuerza, la política o la revolución, la sociedad cristiana comienza a establecerse siendo el primer eslabón la regeneración del hombre, lo cual es un acto soberano de Dios, segundo por el autogobierno del cristiano y la aplicación de la ley de Dios a toda esfera de la vida. Una sociedad cristiana no se impone a la fuerza, sino que se abraza y se busca voluntariamente. La educación es parte crucial de esto porque el hogar es la primera iglesia y el primer gobierno civil del niño, ahí es donde aprende cómo es vivir dentro de un orden cristiano, ahí es donde la ética cristiana es aplicada a cada área de la vida.

¿Qué es lo primero que se nos viene a la mente cuando pensamos sobre el futuro, especialmente sobre el futuro de la sociedad? Es común pensar en grandes avances tecnológicos, en una vida llena de comodidades, tal vez un mundo automatizado, autos voladores etcétera, por otro lado, otros optan por la idea de un mundo “post-apocalíptico”, donde la decadencia del hombre es tal que los avances tecnológicos solo están allí para hacer llevadera la vida o para satisfacer los deseos más básicos de los hombres. Es curioso que cualquiera de estas dos ideas es más aceptable o creíble para el hombre, que la idea de una sociedad piadosa que busca agradar al Dios obedeciendo Su Ley, y que como resultado de esto se produce una cultura que tiene en la más alta estima la justicia y la misericordia, en donde todas las áreas de la vida, llámese salud, economía, arte, educación entre muchas otras están sujetas a la Palabra-Ley de Dios y donde los hombres gozan de una vida verdaderamente libre, en esta sociedad es donde los avances tecnológicos armonizan con el servicio al prójimo, porque como mencioné, la justicia y la misericordia son el cimiento de la cultura. 

Para muchos una sociedad cristiana puede sonar utópica sin embargo, la Biblia nos dice que será una realidad.

“Acontecerá en los postreros tiempos que el monte de la casa de Jehová será establecido por cabecera de montes, y más alto que los collados, y correrán a él los pueblos. Vendrán muchas naciones, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, y a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará en sus caminos, y andaremos por sus veredas; porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová. Y él juzgará entre muchos pueblos, y corregirá a naciones poderosas hasta muy lejos; y martillarán sus espadas para azadones, y sus lanzas para hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se ensayarán más para la guerra. Y se sentará cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habrá quien los amedrente; porque la boca de Jehová de los ejércitos lo ha hablado.” 

Miqueas 4:1–4.

Y me alegraré con Jerusalén, y me gozaré con mi pueblo; y nunca más se oirán en ella voz de lloro, ni voz de clamor. No habrá más allí niño que muera de pocos días, ni viejo que sus días no cumpla; porque el niño morirá de cien años, y el pecador de cien años será maldito. Edificarán casas, y morarán en ellas; plantarán viñas, y comerán el fruto de ellas. No edificarán para que otro habite, ni plantarán para que otro coma; porque según los días de los árboles serán los días de mi pueblo, y mis escogidos disfrutarán la obra de sus manos. No trabajarán en vano, ni darán a luz para maldición; porque son linaje de los benditos de Jehová, y sus descendientes con ellos. Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído. El lobo y el cordero serán apacentados juntos, y el león comerá paja como el buey; y el polvo será el alimento de la serpiente. No afligirán, ni harán mal en todo mi santo monte, dijo Jehová. 

Isaías 65:19–25.

Dentro de una sociedad cristiana el pecado no es la norma como lo es en nuestra sociedad actual y en las ideas fantasiosas sobre la sociedad del futuro pagano, pero debemos tener fe en que la voluntad de Dios es Su orden en la tierra, que Su voluntad sea hecha en la tierra como es hecha en los cielos. Imagina, el pecador de cien años será maldito según Isaías, ¡qué maldición será para un pecador vivir cien años dentro de una sociedad que teme a Dios!

Los incrédulos construyen culturas paganas y los cristianos culturas cristianas, y es importante entender que esta labor de construcción es inevitable, no hay neutralidad en esto, si el cristiano por alguna razón rehúsa a construir una civilización y cultura cristiana, entonces está aportando su esfuerzo y recursos para construir una civilización que rechaza el gobierno de Dios en la tierra.

Es tiempo de poner nuestra fe en acción y aplicar la ley de nuestro Salvador a la vida y enseñar a las naciones a obedecer a este Rey comenzando en nuestros propios “huertos” con nuestros hijos y gente cercana. Cambiemos nuestra manera de ver el mundo entendiendo que la  realidad gobernante no es la normalización del pecado, ni un mundo entregado a Satanás, sino que es Cristo avanzando Su Reino en la historia. ¡La sociedad cristiana del futuro será una realidad!

  1. Cornelius Van Til. “Christian Theistic Ethics”, Vol III of In Defense of the Faith
  2. Henry Van Til “The Calvinistic Concept of Culture”