Historia de Dos Bestias Modernas, Monarquismo y Parlamentarismo

Autor: William Garcia

Para el siglo XVI, bajo el lema de “Sola Escritura, Sola Gracia y Sola Fe”1, las comunidades que abrazaban la Reforma Protestante, se esforzaban por zafarse del pesado régimen político y eclesiástico de la pretendida soberanía papal o “Vicario de Cristo”, esto es, que el obispo de Roma, y no el Señor Jesucristo, es la autoridad soberana incorporada sobre las naciones de la tierra. Por otro lado, ya por el renacimiento la Cristiandad había caído en la doctrina pagana del “derecho divino de los reyes” (que el monarca mismo, y no el Señor Jesucristo, era la autoridad soberana incorporada sobre las naciones de la tierra) de esa manera, así como un papa vicario, también ahora el monarca se constituía en una especie de mesías político y religioso, un mediador ilegítimo entre Dios y los hombres. Un caso es Enrique VIII de Inglaterra, quien además de monarca al proclamarse cabeza de la Iglesia de Inglaterra, explotó al máximo esta doctrina de su pretendida autoridad divina. De esa manera Inglaterra, y los principados luteranos alemanes, entre otros reinos, huían del yugo del papado pero caían en el yugo del monarquismo. Desde luego; eventualmente, tal sistema monárquico colapsó, la estatua burda de este régimen pagano, siendo juzgado por el Verdadero Monarca, cayó bajo el peso de La Roca no labrada con mano, tal como cayó la estatua del sueño de Nabucodonosor, Daniel 2:45.

Cuando las monarquías entraron en crisis, y las naciones Cristianas se sacudieron de las pretensiones monárquicas, la Cristiandad no fue capaz de adoptar la única doctrina legítima del derecho divino al gobierno, la cual consiste en que Jesús el Cristo es el único Rey Soberano con pleno derecho al gobierno mediante las facultades exclusivas de legislador. Otra vez, un buen ejemplo es el de Inglaterra, en donde, en lugar de un monarca, ahora un parlamento se hacía de facultades y poderes legislativos. Esto fue la adopción del constitucionalismo liberal moderno. Que ya no es el monarca, sino el parlamento el que ejerce el derecho divino, el que legisla y por tanto determina cual sea el derecho y la justicia. El derecho divino de los reyes, fue remplazado por el derecho divino de los parlamentos y de los sistemas presidencialistas. De tal manera que una nueva estatua se erigió, una nueva bestia emergió para desafiar la autoridad del Único Rey Soberano y Legítimo por derecho propio de creación y de sustentación de todas las cosas, Hebreos 1:2-3.

Mientras tanto en las colonias inglesas de Norteamérica, estas se gobernaban mediante documentos constitucionales que primeramente identificaban al Dios de la Biblia como el único agente soberano de la colonia en cuestión. De hecho, por ejemplo los documentos constitucionales de colonias como Delaware de 1776 afirma: “Que todas las personas que profesan la religión cristiana deberán siempre disfrutar de la igualdad de derechos y privilegios en este estado, a menos que, amparándose en la religión, cualquier hombre perturbe la paz, la felicidad o la seguridad de la sociedad.” Citas como esta constituyen un ejemplo claro del verdadero constitucionalismo Bíblico, Del gobierno civil según el Pacto, muestra del espíritu de la teoría política Bíblica, un intento de Pacto gubernamental legítimo entre el Rey de Reyes Soberano y Sus ciudadanos.

Cuando este sistema de Pacto Político Bíblico Cristiano de sometimiento al Único Soberano y a Su Ley se vio amenazado por el pretendido derecho divino de los reyes o del parlamento, recuérdese que ya en Inglaterra y en sus colonias el régimen que imperaba era parlamentario o de monarquía constitucional, las colonias se lanzaron a la Revolución de la Independencia de Inglaterra. Pero así como en esta, también en las Colonias de Norteamérica, luego de la Revolución de Independencia, la Cristiandad, en lugar de expulsar por completo toda pretensión de soberanía humana, adoptó un sistema de soberanía parlamentaria. Como Gary North lo hace notar en su obra: Conspiración En Filadelfia,

“¿En nombre de quién se lanzó esta revolución? ¿De parte de cuál autoridad legítima? La respuesta formal vino retroactivamente en 1788: Nosotros el Pueblo. Este era un nuevo dios con una nueva soberanía.”

Es pertinente anotar también, que este nuevo dios, era naturalmente proclamado por la secta de humanistas que a lado y lado del Atlántico predicaban la antigua herejía pelagiana del deísmo y del naturalismo; esto es, del libre albedrío del hombre, y del derecho natural, es decir la doctrina de que la sola Soberanía de Dios no es pertinente y suficiente para la salvación del mundo, porque el hombre natural por sí mismo es en alguna medida lo suficientemente capaz de conocer la justicia y de alcanzar su propio progreso y felicidad. De esta manera, estos deístas contradecían el lema de la reforma “Sola Gracia, Sola Fe y Sola Escritura”.

¿Cuál será el devenir de ese sistema parlamentario y el de las naciones que lo han adoptado? Como bien sabemos, Nuestro Dios no comparte su gloria y soberanía con ningún otro nombre “Porque no te has de inclinar a ningún otro dios, pues Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es” Éxodo 34:14. Por tanto, primero, el devenir de ese sistema no puede ser otro que el decretado para toda estatua que se erige en desafío a la majestad del Único Soberano, el colapso y la ruina bajo el peso de la Roca Eterna, y ciertamente tal sistema ya evidencia haber entrado en crisis. Tal sistema no es capaz de garantizar lo que promete: Justicia, ni mucho menos paz y felicidad, en tal sentido, ya es un fracaso, tanto en el mundo anglosajón, así como en Latinoamérica, en donde con no poca dificultad pretende ser copiado. La justicia, paz y gozo sobre la tierra, objetivos de las constituciones políticas, solo son garantizadas bajo el Pacto Bíblico del Reino tal y como lo afirman San Pablo, Romanos 14:17, y como se comprometían los pactantes de Rhode Island, mediante los votos de sumisión al “Rey de Reyes y Señor de Señores y a todas las Leyes más perfectas y absolutas que Él nos ha dado en Su Santa Palabra de Verdad”. Una República u Orden Social Cristiano, es decir de una comunidad que no admite otra soberanía, legislación y juez de última instancia que no sea la del Señor y Su Ley Santa, no se fundamenta entonces en el Contrato Social, (supuesto contrato inherente entre los seres humanos que renuncian a su libertad a favor de una autoridad humana suprema y que es fuente de sus deberes y derechos); sino que se fundamenta en el Pacto real de Dios con Su Pueblo (Alianza que el Dios Trino celebra con las naciones para que estas sean obedientes a Su Ley y gocen de Su protección) Éxodo 19:5-6, Efesios 2:11-22.

Y segundo, el devenir de las naciones que han adoptado el sistema parlamentario constitucional moderno es la vara de la disciplina de Aquel que juzga las naciones con justicia. Hacer votos y ser fiel a un Credo, Confesión de Fe o Constitución Política que confiesa la soberanía del pueblo, en lugar de la soberanía absoluta de Dios y de Su Ungido precipita el fracaso y la frustración histórica. Históricamente, toda nación, incluido el mismo Israel, que ha adoptado formas de gobierno y constituciones paganas-humanistas, ha colapsado a las revoluciones, las invasiones, las tiranías y al caos. Por ello David advirtió a su hijo Salomón, cuando este estaba por heredar el trono de una república monárquica, pero cuya Constitución y Ley Soberana, no podía ser la de ningún monarca o institución humana, sino que era la misma Ley de Dios y de Su Ungido: “Guarda los preceptos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y observando sus estatutos y mandamientos, sus decretos y sus testimonios, de la manera que está escrito en la ley de Moisés, para que prosperes en todo lo que hagas y en todo aquello que emprendas.” 1 Reyes 2:3.

 

La Democracia Bíblica vs la Humanista

¿Cómo puedo yo solo llevar el peso y la carga de ustedes y sus pleitos?
Escojan de entre sus tribus hombres sabios, entendidos y expertos (reconocidos por el pueblo por su experiencia, liderazgo y justicia), y yo los nombraré como sus jefes.’
Entonces ustedes me respondieron: ‘Bueno es que se haga lo que has dicho.’
Así que tomé a los principales de sus tribus, hombres sabios y expertos (reconocidos por el pueblo), y los nombré como dirigentes suyos: jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez, y oficiales para sus tribus.
En aquella ocasión di órdenes a sus jueces y les dije: ‘Oigan los pleitos entre sus hermanos, y juzguen justamente entre un hombre y su hermano, o el extranjero que está con él´.
‘No mostrarán parcialidad en el juicio; lo mismo oirán al pequeño que al grande. No tendrán temor del hombre, porque el juicio es de Dios. El caso que sea muy difícil para ustedes, me lo traerán a mí, y yo lo oiré.’
En aquella misma ocasión les mandé todas las cosas que debían hacer.

Deuteronomio 1:12-18

En Deuteronomio 1:9-16, la forma requerida de gobierno en la iglesia y el estado se expone. Lo que Dios requiere es el reverso de la forma normal o habitual, que es de arriba hacia abajo. El gobierno por una élite en la cima de poder es un modelo antiguo tanto como un modelo moderno. En la República de Platón se sostiene que es la única forma válida, es decir el gobierno por los reyes-filósofos. Estos hombres son una élite no elegida, no se someten a ninguna ley, su voluntad determina todas las cosas. Esto es, por supuesto, el patrón del marxismo y el fascismo y también de la llamada Comunidad Europea que se rige por los gobernantes no elegido y cuya ley es su voluntad.

El requisito de Dios es el gobierno de abajo hacia arriba en términos de su ley. Comienza con el autogobierno del hombre cristiano, con la familia como un gobierno, la iglesia, la escuela, la vocación, la sociedad y sus diversos grupos y agencias voluntarias y por último, el gobierno civil, uno de muchos gobiernos. (R. J. Rushdoony, Deuteronomy, Volume V of Commentaries on the Pentateuch, 8–9)

La cuestión de la libertad es ante todo una cuestión de soberanía y de la responsabilidad. ¿Quién es soberano y a quién es el hombre responsable? Esta fuente de la soberanía es también la fuente de la libertad. Si la soberanía reside en Dios y sólo se mantiene ministerialmente por los hombres (autoridad delegada) entonces la responsabilidad básica del magistrado y del gobernado es Dios quién también es la fuente de la libertad. Pero si la soberanía reside en el estado, ya sea una monarquía o la democracia, el hombre no tiene apelación más allá de la ley del estado y ninguna fuente de la ética aparte de el. Tal persona es totalmente responsable a ese orden del estado y únicamente cuenta con los derechos que el Estado decide otorgarle.

La palabra “comprender” significa tanto “abarcar” o “contener” y “entender.” Lo que contiene al hombre es también la fuente de nuestro entendimiento del hombre. Si el hombre es una criatura del estado entonces se debe entenderlo en términos del estado. El hombre según Aristóteles es un animal social que nunca puede trascender su orden político. Sin embargo, el hombre según el cristianismo, creado a imagen de Dios, no puede ser contenido en cualquier cosa menos el decreto y orden eterno de Dios ni se entiende salvo en términos de Dios mismo. Por lo tanto, el hombre no es entendible en términos de hombre sino en términos de Dios. La Monarquía y la democracia absoluta, el estatismo en otras palabras, llegaron a existir como rivales del paganismo y movimientos anticristianos, cualesquiera que sean sus reclamos ostensibles en contrario. (R. J. Rushdoony, This Independent Republic, Esta República Independiente, p. 14).

 

Observaciones Aleatorias Acerca de la Economía y la Política

por Roger Oliver

¿Qué es un salario justo?

Un debate recurrente en nuestros días es sobre el salario digno o justo. Pablo cita la Ley en 1 Timoteo 5:18, “Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su salario.” Dice que el obrero es digno, no habla de su salario. ¿Qué es un salario digno? Algunos opinan que debe ser suficiente para una vida decente, comida, ropa, alojamiento, recreo, etc. ¿Es esto una perspectiva bíblica?

Primero Jesús apoya el derecho del dueño de poner el salario que quiere. Dice R.J. Rushdoony al respecto:

“…El dueño de una propiedad es el único gobernante de su propiedad y puede hacer lo que quiera con lo suyo, siempre que trate con honradez a sus trabajadores. Por eso, en la parábola del dueño que contrató a hombres a diferentes horas del día, algunos por la mañana, otros a la hora tercera, sexta y novena, y sin embargo les pagó a todos el mismo salario, el Señor declaró: «¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes tú envidia, porque yo soy bueno?» (Mt 20:15). El dueño le había dicho a cada uno: «Recibiréis lo que sea justo» (Mt.20:7), y si algunos trabajaron solo una hora pero recibieron el salario de todo un día, no se hizo ninguna injusticia a los que trabajaron todo el día y recibieron el salario de todo un día. El dueño está en deuda según el trabajo rendido. El control de su dinero y propiedad, sin embargo, no pasa por ello al trabajador.” Rushdoony, Institución de la Ley Bíblica, p. 511

El otro lado de la moneda es que el obrero tiene todo derecho de hacer lo que quiere con sus habilidades y tiempo. En un mercado libre, el patrón tanto como el obrero tiene derecho sobre lo que Dios le ha encargado. Un patrón que no trata bien a sus obreros no va a tener a obreros para su negocio pero tiene todo derecho de tronar la empresa por su necedad.

“Muchos objetarán que, sin esta interferencia estatista, el patrón queda libre para robarle al trabajador. Esto es dar por sentado que el mundo no está bajo la ley de Dios, pero, puesto que está bajo la ley de Dios, el robo a la larga acarrea su castigo.” Rushdoony, Institución de la Ley Bíblica 513.

El llamado por el control central de la economía de parte del gobierno muestra falta de fe en Dios y su reino sobre su creación. También es hacer un dios del estado para hacer la justicia como la definimos nosotros. Muestra la frustración con Dios que no atiende la miseria a nuestra manera y en nuestro tiempo.

Segundo, si definimos un salario decente en términos de suficiente para comprar la comida, ropa, casa, y recreo, ¿cómo se determina los precios para estas cosas? No requiere un genio en la economía para ver que el control de la economía por unas tantas élites nunca termina con una sola cosa. Es el mercado libre, la libertad de compra y venta entre las personas, que determina los precios. Los precios sólo son un metro de lo que la gente está dispuesta a comprar. Últimamente es el consumidor, los mismos obreros y dueños, que determina el precio de las cosas. Cada intento de controlar los precios causa distorsiones en este intercambio entre miles de millones de personas.

Entra aquí en la plática el problema de la inflación. ¿Qué es la causa de la inflación? Muchos piensan que son los empresarios que quieren robar al pueblo que tienen control de esto. La competencia elimina esta posibilidad. La causa de la inflación es el dinero deshonesto, el dinero de papel que el gobierno imprima para financiar los proyectos y deseos de la élite. Además, el sistema de préstamos a la margen, la reserva fraccional, permite a los bancos a prestar dinero de sus clientes 6 a 10 veces y cobrar intereses que no concuerdan con la Ley de Dios tampoco. La inflación es un impuesto escondido y la causa es el mismo gobierno y su banco central.

“La reserva bancaria fraccional, papel moneda respaldado parcialmente o sin respaldo, y la inflación de dinero por la deuda y crédito, y es, así, una violación de esta ley. Isaías, al mencionar las acusaciones en la lista de acusaciones de Dios contra Jerusalén, declaró que «Tu plata se ha convertido en escorias, tu vino está mezclado con agua» (Is 1:22). La referencia es a pesos falsos, plata reemplazada por metales inferiores, o en fuerte aleación con ellos, y a medidas falsas, un litro de vino convertido un galón mezclándolo con agua.” Rushdoony, Institución de la Ley Bíblica, p. 475

Si Dios está gobernando según su Ley, ¿por qué sigue la miseria y la injusticia después de 500 años de reformas?

Primero, la respuesta está en las sanciones de la Ley, bendiciones y maldiciones, que se encuentra en Levítico 26 y Deuteronomio 28. Si no creemos que esto es para nosotros, vayamos a seguir buscando respuestas en otros lugares. Segundo, a pesar de todo, Dios ha sido misericordioso con México. Veo carros en todos lados, gente hablando por celular, comunicamos por What’s App, y tenemos un gran problema con la obesidad, es decir, no hay tanta hambre en México y lo que hay no es de a causa de la escasez de comida. Este progreso es la gracia de Dios por medio de las personas productivas. El gobierno no es la fuente de nada de esto, no produce nada.

¿Qué del dicho mal de los monopolios?

Primero, ¿según cuál norma está mal ganar control de un porcentaje grande del mercado por medio de ofrecer productos y servicios de calidad a precios bajos? Ningún empresario tiene recursos ilimitados para vender sus productos y servicios a precios debajo de sus costos. Creer que es posible es negar los hechos de la matemática y la economía.

Segundo, la única manera de ganar control de 100% de un mercado y mantenerlo por mucho tiempo es por medio del poder del gobierno para controlar la competencia. Rockefeller tenía control de un máximo de 90% del mercado para petróleo y no duró por más que una década, tal vez dos. ¿Cuántos años ha tenido PEMEX un monopolio del petróleo en México. Rockefeller ganó el mercado por medio de proveer un producto de calidad a un precio muy bajo. La gente pobre podía iluminar sus casas por 10 centavos la hora. ¿Qué ha dado el monopolio de PEMEX sostenido por el gobierno? Precios altos en la gasolinera.

Tenemos que seguir el ejemplo de Pablo, “13Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, 14prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.” Filipenses 3:13, 14. Es tiempo de dejar la carga de los 500 años de reformas del pasado en el pasado y poner los ojos en los 500 años porvenir. ¿Por qué no hemos visto los cambios esperados en las reformas de los 500 años pasados? ¿Puede ser porque eran reformas basadas en el humanismo y no en el gobierno de Dios? Cristiano, el futuro es nuestro y sí, tenemos un futuro brillante y lleno de esperanza porque nuestro Cristo reina, es poderosos e invensible.

“Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos.” Apocalipsis 11:15

¿Qué dice Dios de la doctrina del derecho de expropiación?

Del muro de Roger Oliver

¿Qué dice Dios de la doctrina del derecho de expropiación o dominio eminente basada en la dicha soberanía del estado?

“El hecho del dominio eminente de Dios se celebra en las Escrituras como base para la confianza de su pueblo (Sal 24:1; 50:12; 1 Co 10:26, 28, etc.). El derecho de expropiación del estado no se reconocía en Israel, como el incidente del viñedo de Nabot deja en claro (1 R 20), aunque se profetiza como una de las consecuencias de la apostasía al apartarse de Dios Rey (1 S 8:14). En Ezequiel 46:18 se prohíbe de manera específica.” R. J. Rushdoony, Institución de la Ley Bíblica p. 504

Ezequiel 46:18, “Y el príncipe no tomará nada de la herencia del pueblo, para no defraudarlos de su posesión; de lo que él posee dará herencia a sus hijos, a fin de que ninguno de mi pueblo sea echado de su posesión.”

“Un punto final: muchos que ven la amenaza del dominio eminente del estatista y del anarquista todavía se rehúsan a rechazar la doctrina estatista por razones tecnológicas. ¿De qué otra manera, se nos dice, se pueden construir carreteras y controlar las ondas aéreas? La respuesta a un problema tecnológico debe ser tecnológico, no una capitulación teológica. La tecnología puede, si se le libra de los controles estatistas, hacer posible el uso simultáneo de varias longitudes de onda y canales para radio y televisión. Un tipo diferente de sociedad se desarrollará sin dominio eminente. Ese desarrollo es cuestión tecnológica. Institución de la Ley Bíblica p. 509

 

Pensamientos y notas del libro Institución de la Ley Bíblica

“Muchos de los objetivos que buscan los modernos que siguen la ideología liberal son parte de la ley mosaica, pero con una diferencia significativa. La ley bíblica requería el tratamiento justo del obrero; prohibía fraude en alimentos, medidas, dinero y medicinas. Requería la conservación del suelo, y mucho más, pero no por agencias administrativas. La ley criminal prohibía el asesinato y el robo, todas las medicinas y alimentos dañinos se prohibían como destructores de la vida; los alimentos y bienes fraudulentos eran robo, etc. En la sociedad moderna, esas ofensas con demasiada frecuencia son jurisdicción de agencias administrativas arbitrarias, así como también los problemas laborales, con el resultado de que la ley criminal se subvierte y el mismo propósito de esa ley, la prevención de la opresión, se anula. Todavía más, debido a que la ley de estatuto civil ha reemplazado a la ley bíblica, a los hombres se les puede hacer daño y acortar sus vidas mediante drogas y rociamientos peligrosos, y ningún crimen existe a menos que algún estatuto cubra el caso específico. La combinación de ley estatutaria y ley administrativa ha producido opresión, en tanto que la ley común de las Escrituras da al hombre un principio de justicia y una base para un entendimiento público de la ley.”

RJ Rushdoony, Institución de la Ley Bíblica p. 502

La Religión del Marxismo

Por Roger Oliver

Algunos todavía insisten que el marxismo es ciencia, especialmente los académicos. Pero el marxismo tiene todas las características de una religión: una teoría del conocimiento, una literatura autoritaria, una teoría de las relaciones históricas, una cosmología, una jerarquía de valores y una escatología. Esta definición de religión es de un libro muy interesante que quiero traducir, que es: “Idols for Destruction”. El autor de este libro también menciona lo siguiente: “Se cree que para llamarla una religión su fin tiene que ser Dios. Pero quien tiene una jerarquía de valores tiene algo a su ápice y lo que sea que es es el dios que sirve. El Antiguo y Nuevo Testamentos llaman tales dioses ídolos y proveen suficiente razón para afirmar que tales sistemas que les dan lealtad son religiones.”

Lo que Marx dijo que iba a pasar no pasó. Para rescatar una teoría muerta intelectualmente inventan explicaciones y maneras de avanzar la teoría rehusado examinar el error fundamental: el materialismo. Así nació la escuela de Frankfort y esta idea que el capitalismo es una etapa en la evolución que va pasando, que está en su etapa de decadencia. Interesante pregunta, ¿según cuál norma es decadente y según cuál norma proponen cambios?

La evidencia más convincente de que el sistema académico que apoya el marxismo es una idolatría, es que no permite al candidato para el doctorado evaluar las ideas marxistas desde la perspectiva de otra religión, por ejemplo las presuposiciones cristianas. No permiten una evaluación, demandan que el estudiante apoye su religión o no conceden el título. Es adoctrinamiento. Es producto del mito de la neutralidad y la guerra espiritual.