The Plague of Abortion, Who’s to Blame?

By: Roger Oliver

Should the disaster of abortion be laid at the feet of the Supreme Court and the Roe v Wade decision? Will a decision reversing Roe v Wade solve the problem? Aparently not.

In 1946 the case of Inez Burns, charged with running an illegal abortion clinic, brought to light that there were 16,000 births in the city that year and 18,000 abortions. A woman named Gloria Shannon was writing a book about the goings on in the house/hospital where she lived for 4 months in 1945 with her husband Warren. The book was appropriately titled, “My Memoirs in the Midstream of Life After An Intimate View of San Francisco’s Slaughter House for Babies.” The Shannon’s had unsuccessfully tried to shake down Inez for $35,000. The clinic was bringing in $50,000 a month, we’ll over half a million in today’s dollars. Inez was married to a prominent San Francisco politician. She learned her trade from an abortion doctor who took a liking to her and may have performed several abortions on Inez before she when to work with him. The clinic on 327 Fillmore St in the Lower Haight neighborhood of San Francisco.

Now think about this, Inez was born in 1889 to a poor family in Philadelphia. Her father abandoned the family. They moved to San Francisco after her mother remarried. Inez got a job in a hotel as a manicurist and attracted a lot of wealthy male clients. The clinic operated for two or three decades. Said the prosecution lawyer, “Any time you have something illegal running in a city for a long period of time — say 20 or 30 years — someone is being paid off.”

Inez ran a tight ship, quite a modern and clean clinic. Puts the lie to the charge that if abortion were not legalized women would be getting abortions in back alleys using hangers. Dr. West who trained her was an elderly man when he met Inez and was a full time abortion doctor. When would that have been? I’d guess sometime in the early 20th century, the late 1910’s to the 1920’s.

So what is going on here? I’d say that long before Roe v Wade the church had abandoned God’s law as the only immutable standard of morality and ethics. No surprise that San Francisco eventually became the sodomite capital of California and make the US. As my friend, Stephen C. Perks recently wrote, the plague of homosexuality is the judgement of God and he will continue to rub it into the face of the church until there is repentance among the people of God for their antinomianism (absolute rejection of the Law of Moses as the standard of morality and ethics for all time). In the November 1968 issue of Christianity Today, a seminary professor at a prominent dispensational seminary, Bruce Waltlke, wrote an article titled, “The Old Testament and Birth Control” in which he stated that he felt that “abortion was permissible in Old Testament law.” (Cited from R. J. Rushdoony, Institutes of Biblical Law p. 263. Our pastor during the early 70’s, a graduate of the same school, made an elaborate argument that abortion was not murder because the fetus had not received the “breath of life” yet, (na shema). Shame on us for believing him. I am a graduate of the same seminary and am not singling out this school. Most seminaries are antinomian and historically the source of most heresies.

Abortion will end when the church repents and returns to God’s law, with or without a supporting decision by the Supreme Court reversing Roe v Wade. That these “legal” clinics are closing down all over the place for economic reasons as much as anything else shows how this will happen. I discovered the story of Inez Burns reading about the 6th commandment in Rushdoony’s Institutes. I googled her name and found this most interesting article.

http://hoodline.com/2012/02/the-incredible-case-of-the-infamous-lower-haight-abortion-mill

El Aborto: La Norma absoluta vs el Relativismo

¿Es un bebé o una cosa? ¿Es un feto un ser humano? ¿Es un ser humano desde la fecundación?

Hay mucha confusión en las sociedades modernas acerca del aborto. ¿Se permite o es pecado? Si es pecado, ¿cuál debe ser el castigo? ¿Hay perdón de este pecado?

Esta confusión es lo que pasa cuando uno no tiene un estándar eternamente revelado por la ética y la moral. Cuando uno trabaja exclusivamente de la relatividad, es decir, la ética que depende de la situación, se puede concluir lo que sea al igual como Hitler concluyó que Judíos eran un impedimento al progreso de la raza humana e igual como Sadam Hussein mató a su propio pueblo porque eran obstáculos a sus deseos.

Quien tiene el poder determina la ética y moral para todo el pueblo y es cambiante según lo que le da la gana. Lo que dice la SEP acerca de la ética y la moral es un buen ejemplo de este peligro.

“El conflicto permanente entre ética y moral se resuelve dentro del Estado (ya que él mantiene integrados a grupos humanos diferentísimos con normas morales propias: familias, clases sociales, profesiones, bandas, iglesias…) a través del ordenamiento jurídico. La fuerza de obligar de las normas legales deriva del poder ejecutivo del Estado que, a su vez, es la esfera de la vida política. Desde el punto de vista de los conceptos de ética, moral y derecho que utilizamos, resultará, desde luego, innegable que es imposible la vida política a espaldas de la vida ética de los ciudadanos, y este es el fundamento que puede tener la apelación, una y otra vez, a la necesidad de reforzar la «educación ética» de los ciudadanos a fin de hacer posible su convivencia política. Ahora bien, lo que, desde la política, suele entenderse por «educación ética» es, en realidad, el «moldeamiento moral» de los ciudadanos y, en el límite, la conminación (amenaza) legal a comportarse «éticamente», por ejemplo, pagando los impuestos, bajo la amenaza de penas legales, con lo cual, dicho sea de paso, las normas éticas se transforman en realidad en normas morales o en normas jurídicas. Desde la política, además, se encomienda a determinados funcionarios la misión de «educar éticamente» a la juventud en el marco de esta constante confusión entre deberes éticos y obligaciones morales o conveniencias políticas (se da por supuesto, por ejemplo, que la «conciencia ética pura» es la que nos inclina a pagar un impuesto sobre la renta; o que es la «conciencia ética pura» la que nos inclina a ser tolerantes y respetuosos, incluso con quienes profieren sin cesar necedades u opiniones gratuitas o erróneas). Pero la fuerza de obligar procede casi siempre de la norma legal coactiva, no de la norma ética, ni siquiera de la norma moral; como cuando alguien atiende a un herido para evitar incurrir en delito penal”.

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El Aborto y el Castigo

El hombre está hecho a imagen de Dios y por lo tanto debe ser protegido por la ley civil. El asesinato es una violación de la ley de Dios (Ex.20: 13). La ley de Dios es claro que los asesinos deben ser condenados a muerte (Éxodo 21: 12) y ejecutados por la mano de otro ser humano (Génesis 9:6). De hecho la ley de Dios deja claro que si dos hombres están peleando y uno hiere a una mujer que está embarazada y la mujer o el bebé muere, el hombre será ejecutado (Ex. 21: 22-25). ¿Cuánto más es el castigo justo si el bebé es asesinado deliberadamente por la mujer y el abortista? Dejando en libertad sin castigo a un asesino es una afrenta a la ley de Dios. La justicia exige el castigo. Es absurdo llamar el aborto un crimen capital de asesinato y luego decir que no debería haber ningún castigo. Esta esquizofrenia moral es un insulto a la naturaleza misma de la justicia.

Me acuerdo que cuando era joven escuché a un líder del movimiento Derecho a la Vida decir que los abortistas sólo deben recibir una multa la primera vez que fueron descubiertos cometiendo un aborto. Esa declaración, junto con lo que siguió, que las mujeres que abortan a sus bebés no deben recibir ningún castigo en absoluto, me dejó pensando – ¿y por qué tanto alboroto sobre el aborto? Si los que se oponen al aborto piensan que el castigo debe ser máximo una multa y nada en absoluto para la mujer que aborta, seguramente la muerte del no nacido no puede ser cosa tan grande tampoco. Estaban escupiendo sobre la humanidad del no nacido al sugerir este tipo de castigos mezquinos por el asesinato.

La mayoría de los cristianos se irritan ante la sugerencia que los abortistas y las mujeres (y los hombres en complicidad con ellos) sean acusados de homicidio por dos razones. En primer lugar, la mayoría de los cristianos odian la ley de Dios más de lo que odian el aborto. En segundo lugar, la mayoría no han llegado a enfrentarse con la humanidad del niño no nacido. Ven al niño como menos que un ser humano. Es por eso que cuando alguien utiliza la fuerza para proteger al no nacido, los cristianos quieren ser los primeros en condenar este tipo de acciones.
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