Oct 28

Libro: La Esperanza Puritana

La Esperanza Puritana
Avivamiento y La Interpretación de La Profecía

Autor: Iain Murray
Traducido por William García

Mi padre era un cristiano que creía en la oración, pero yo conocía y entendía poco acerca de la oración hasta después de mi conversión a la edad de 17 años. Desde ese tiempo, cuando escuchaba las peticiones de mi padre. Yo estaba de acuerdo con todas ellas, excepto con una, y esta tenía que ver con un tema que era parte tan importante de su oración, que yo no podía evitar el desacuerdo de nuestro pensamiento. Nuestra diferencia consistía en el alcance del éxito que se espera del Reino de Cristo sobre la tierra. Mi padre oraba por la expansión universal y el triunfo global, por el día en que “las naciones no levanten espadas la una contra la otra, ni se adiestren más contra la guerra”, y cuando grandes multitudes en todos los territorios se cuenten entre los obreros de las almas de Cristo. De acuerdo con la enseñanza con la cual yo estaba en contacto en aquel entonces estas peticiones estaban equivocadas, el producto de un liberalismo teológico que creía en el progreso creciente del hombre y de un mejor mundo por venir. La creencia evangélica, creía yo, nos ata a una persuasión contraria, esto es, que una maldad creciente había de dominar al mundo hasta que Jesucristo venga de nuevo en poder y gloria. Hasta entonces el evangelio debe ser predicado como testimonio a todas las naciones, aunque no sin anticipación de grandes números de la raza humana que lo reciba.

Por lo tanto yo me incomodaba fácilmente con este aspecto de nuestras oraciones familiares, especialmente en cuanto yo suponía que creer en el regreso inminente de Cristo es una necesidad de la vida cristiana, considerando que las peticiones con las cuales yo no estaba de acuerdo no podían ser elevadas a menos que uno supondría que “todavía no es el fin”. ¿Acaso esa suposición no destruiría Su mandamiento de estar listos para Su venida?

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