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Jun 08

La Circuncisión del Corazón y la Responsabilidad Personal

Por Roger Oliver

La circuncisión del corazón no es una idea del Nuevo Testamento inventada por el Apóstol Pablo.

“Circuncidad, pues, el prepucio de vuestro corazón, y no endurezcáis más vuestra cerviz.” Deuteronomio 10:16

“Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu…” Romanos 2:28,29

La circuncisión del corazón siempre ha sido el énfasis de Dios para su pueblo, no la circuncisión física. No fue un cambio de la física a la espiritual del viejo pacto al nuevo.

¿Qué, pues, es el punto? Obediencia a la Ley de Dios, las demandas éticas/judiciales de la vida cristiana reveladas en la Palabra de Dios. No hay un dualismo místico aquí. La circuncisión física era la marca del pacto, un recuerdo corporal de las demandas para los que guardan el pacto.

¿Por qué es importante? Porque refleja el carácter de Dios y lo que demanda de nosotros.

“Porque Jehová vuestro Dios es Dios de dioses y Señor de señores, Dios grande, poderoso y temible, que no hace acepción de personas, ni toma cohecho; que hace justicia al huérfano y a la viuda; que ama también al extranjero dándole pan y vestido.” Deuteronomio 10:17,18

¿Cuál sería la evidencia de un corazón circuncidado? La obediencia a los mandamientos de Dios, a su Ley.

“Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma; que guardes los mandamientos de Jehová y sus estatutos, que yo te prescribo hoy, para que tengas prosperidad?” Deuteronomio 10:12,13

El énfasis en la justicia, la misericordia y la fe en el Nuevo Testamento no es nuevo. Es la base de la demanda de Jesús contra los fariseos.

“¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello. ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello!” Mateo 23:23,25

Pablo nos da una exposición del mismo en Romanos 2:25-29

“Pues en verdad la circuncisión aprovecha, si guardas la ley; pero si eres transgresor de la ley, tu circuncisión viene a ser incircuncisión. Si, pues, el incircunciso guardare las ordenanzas de la ley, ¿no será tenida su incircuncisión como circuncisión? Y el que físicamente es incircunciso, pero guarda perfectamente la ley, te condenará a ti, que con la letra de la ley y con la circuncisión eres transgresor de la ley. Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios.” Romanos 2:25-29

Observa lo que significa esta frase en versículo 29, “la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra,” en el contexto. El que guarda la letra de la ley enfatiza la circuncisión física, pero desobedece la Ley. El que es circuncidado de corazón guarda la ley en su diario andar aplicando la fe a toda la vida.

Pablo no está llamándonos a abandonar la ley para una ética mística en que cada quien hace lo que le parece bien. En la práctica, tal misticismo nos deja con una ética de conveniencia y sentimientos, un relativismo que apenas refleja al Dios que es el mismo ayer, hoy y para siempre.

Santiago repite lo mismo en su llamado de ser hacedores de la Palabra y no sólo oidores.

“Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.” Santiago 1:22-25

La ley de libertad en Santiago 1:25 no es menos que la misma que Dios comunicó al hombre desde la creación que refleja su carácter y santidad y lo que espera de nosotros. El corazón circuncidado se manifiesta en las maneras más prácticas. Anota el paralelismo entre lo que Santiago dice que es la religión pura y el carácter de Dios en Deuteronomio 10:18

“La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo.” Santiago 1:27

“…que hace justicia al huérfano y a la viuda…” Deuteronomio 10:18

Estas son responsabilidades personales. No puedes votar para cargarlas en otros. Un voto de despojar los bienes de algunos para ayudar a los necesitados es una marca de un corazón incircunciso. El silencio acerca de la infidelidad sexual en la iglesia y la plaga del aborto es una marca de un corazón incircunciso. Hemos llegado a ser como el Israel de los tiempos de Jeremías.

“Toda la casa de Israel es incircuncisa de corazón.” Jeremías 9:26

Cómo votamos, cómo gastamos nuestro dinero y tiempo, a quién contratamos y despedimos en nuestros negocios, la manera en que tratamos a nuestros empleados, la manera en que trabajamos cuando el jefe no puede observarnos, cómo hablamos de nuestros enemigos cuando no están presentes, nuestras actitudes hacia los extranjeros entre nosotros, todo esto refleja un corazón circuncidado o no circuncidado. Esto es el cristianismo práctico, lo que significa una fe para toda la vida.

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