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Jun 12

Examínalo Todo, Retén lo Bueno – Evaluando las Profecías Modernas

Por Roger Oliver

Esta frase de 1 Tesalonicenses 5:21, “Examínalo todo, retén lo bueno,” está repetida como consejo para evaluar un libro, un profeta, o un discurso que no está 100% de acuerdo con tu punto de vista. Lo que falta es una expresión de las normas para evaluar.

En el contexto, lo que estamos evaluando es la profecía, vs 20, “No menospreciéis las profecías.” ¿Según cuál norma examinamos las profecías para retener lo bueno y rechazar lo malo? El pueblo de Dios tenía la misma duda en los tiempos de Moisés, “¿Cómo conoceremos la palabra que Jehová no ha hablado?” Deuteronomio 18:21

Una norma obvia es si la profecía se cumple o no. “…si el profeta hablare en nombre de Jehová, y no se cumpliere lo que dijo, ni aconteciere, es palabra que Jehová no ha hablado; con presunción la habló el tal profeta; no tengas temor de él.” Deuteronomio 18:22

Además, hay otra norma importante que tendemos a pasar por alto, la norma del primer mandamiento, No tendrás dioses ajenos delante de mí. A ver.

“Cuando se levantare en medio de ti profeta, o soñador de sueños, y te anunciare señal o prodigios, y si se cumpliere la señal o prodigio que él te anunció, diciendo: Vamos en pos de dioses ajenos, que no conociste, y sirvámosles; no darás oído a las palabras de tal profeta, ni al tal soñador de sueños; porque Jehová vuestro Dios os está probando, para saber si amáis a Jehová vuestro Dios con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma. En pos de Jehová vuestro Dios andaréis; a él temeréis, guardaréis sus mandamientos y escucharéis su voz, a él serviréis, y a él seguiréis.”

Anota bien el énfasis en la obediencia a la Ley de Dios. Podemos esperar la profecía falsa como un examen de nuestro conocimiento de la Palabra/Ley de Dios y obediencia a ella. La ley de un pueblo o una persona refleja quien es su dios. Aunque un profeta predice cosas que suceden, no importa que tan espectacular sea, pero te enseña que ya no hay ley escrita en la Biblia que guía tu ética cristiana, tu juicio entre el bien y el mal, es un profeta falso.

  • Si enseña que la ley de Cristo es completamente diferente que la ley de Moisés, es un profeta falso.
  • Si enseña una ética mística guiada por el Espíritu Santo que sólo él sabe, es un profeta falso.
  • Si enseña que hay una ley mística que deja a cada uno hacer lo que le parece bien, es un profeta falso.
  • Si enseña que el cristiano no está bajo ninguna ley porque estamos bajo la gracia y no bajo la ley, es un profeta falso.

El Nuevo Testamento asume que la Ley escrita en el Antiguo Testamento está vigente para todos los tiempos y todos los pueblos. Así dijo Jesús en Mateo 5:17-20. Es el trasfondo del Nuevo Testamento.

Jesús es el dador de la Ley. Bajo el Nuevo Pacto instituido en la primera santa cena, Jesús cambió la manera en que practicamos ciertos elementos de la ley pero no abrogó ni una jota ni una tilde de la Ley. Él cumplió el propósito de los ritos de sacrificio relacionados con el templo. Todas estos ritos, fiestas y ceremonias fueron reducidos a la santa cena, la pascua del nuevo pacto. Ya no practicamos la circuncisión física, fue reemplazado por el bautismo. Pero la ley ética que es la norma para el juicio entre el bien y el mal no ha cambiado. Él que dice lo contrario es un profeta falso, un maestro falso.

“El profeta que tuviere la presunción de hablar palabra en mi nombre, a quien yo no le haya mandado hablar, o que hablare en nombre de dioses ajenos, el tal profeta morirá.” Deuteronomio 18:20

Mejor separarnos de estos profetas y maestros antes de que caiga sobre ellos el juicio de Dios. ¿No crees?

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