El Pecado de los Ricos – Santiago 5:1-6

Por Roger Oliver

“¡Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán. Vuestras riquezas están podridas, y vuestras ropas están comidas de polilla. Vuestro oro y plata están enmohecidos; y su moho testificará contra vosotros, y devorará del todo vuestras carnes como fuego. Habéis acumulado tesoros para los días postreros.” Santiago 5:1-3

¿Es el pecado del rico el hecho de ser rico? ¿La mera acumulación de riqueza es pecado? A ver.

“He aquí, clama el jornal de los obreros que han cosechado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado por vosotros; y los clamores de los que habían segado han entrado en los oídos del Señor de los ejércitos. Habéis vivido en deleites sobre la tierra, y sido disolutos; habéis engordado vuestros corazones como en día de matanza. Habéis condenado y dado muerte al justo, y él no os hace resistencia.” Santiago 5:4-6

La acumulación de las riquezas no es el pecado en este pasaje. No es una ley como la de la gravedad que, si acumulas riquezas, te va a consumir. Es el juicio de Dios sobre tres pecados: el hurto, la idolatría y el homicidio. Primero, hurtaban lo que pertenecía a los jornaleros según el salario contratado. Levítico 19:13, “No oprimirás a tu prójimo, ni le robarás. No retendrás el salario del jornalero en tu casa hasta la mañana.” Segundo, hicieron ídolos de sus lujos. Filipenses 3:19, “…cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza…” Tercero, mataron a los justos.

Nota quién es la fuente de estas leyes. Es Dios, no el gobierno civil. El pecado contra los jornaleros no era no pagarles un salario mínimo dictado por el gobierno. No les pagaban el salario contratado. Cuando el gobierno se mete en lo que pertenece a Dios, el resultado siempre es la injusticia.

Además de dictar las Leyes, Dios dicta el rol del gobierno civil, las reglas de evidencia por testimonio de un mínimo de dos testigos y las sanciones por violar su Ley. En una sociedad gobernada por la Ley de Dios, los jornaleros y los testigos del homicidio tienen derecho de levantar su caso contra estos ricos en el tribunal civil. El gobierno es responsable de imponer las sanciones dictadas por la Ley de Dios. Si el gobierno civil no hace su parte, Dios siempre demanda la justicia. “Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.” Romanos 12:19, Deuteronomio 32:35.

Una observación final. No hay sanción civil por el abuso del cuerpo con los lujos. Un gobierno que pone límites en lo que el pueblo puede comer o comprar para prevenir el mal es un gobierno que usurpa las prerrogativas de Dios. Es un gobierno que destruye la libertad, un gobierno tirano que quiere controlar a todos. Dios también tomará venganza sobre tales gobernadores eventualmente. Mientras, Dios los usa como la sanción sobre el pueblo que rechaza a Dios y su Ley y hace del estado su dios.

Charla con Tim Yarbrough

Charla con Tim Yarbrough quien visitó las instalaciones del Learning Center en Marzo 2015 y nos compartió como construir comunidades cristianas, en el pasado y el presente, para la Gloria de Dios.

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Control del Mal en la Economía

Control del Mal en la Economía

Roger Oliver 24/10/2014

¿Es cierto que los malos empresarios siempre van a sacar provecho de los empleados? ¿Los empleados jamás van a tener poder para defenderse contra los abusos de sus jefes? ¿No hay nada que los obreros pueden hacer nada para protegerse? ¿El mal es tan poderoso que el bien nunca lo va a superar? ¿La naturaleza pecaminosa es tan poderosa que aún la sangre de Cristo no puede conquistarla? ¿No debe el gobierno civil proteger a los inocentes y débiles contra estos abusos?

Estas preguntas reconocen, tal vez inconscientemente, que la economía no es meramente un asunto de la distribución de recursos limitados con usos múltiples, es primero y principalmente una actividad ética. La respuesta tiene dos partes.

Primero, la Biblia reconoce que el rico puede hacer daño a sus empleados y a la economía y lo prohíbe. Por ejemplo, Levítico 19:13 dice, “No oprimirás a tu prójimo, ni le robarás. El salario de un jornalero no ha de quedar contigo toda la noche hasta la mañana.” ¿Qué tal cuando lo hacemos a la empleada que limpia nuestra casa? A los ricos les está prohibido comprar todo el grano en el mercado con el propósito de controlar el precio.[1] Proverbios 11:26, “Al que acapara el grano, el pueblo lo maldecirá; Pero bendición será sobre la cabeza del que lo vende.” En estos casos Dios dice que Él tomará venganza (Deuteronomio 32:25; Romanos 12:19). La Biblia no autoriza una sanción civil para estos delitos. Trae una amenaza del juicio de Dios pero no es parte de la ley judicial/civil.

Ya tenemos un montón de leyes para proteger al obrero de los empresarios. ¿Funcionan? Parece que no. Las leyes de la indemnización hacen tan difícil despedir a un empleado no productivo que las compañías buscan otras opciones. El resultado es más desempleo. ¿De qué sirve una ley de protección al obrero si no puede encontrar trabajo a causa de la misma ley? Los capacitados en la universidad pueden encontrar un buen trabajo mientras sean jóvenes pero su carrera profesional dura tal vez 20 años. Cumplen los años que obligan a la compañía a apartar dinero para su pensión y les despiden. Muchos pasan dos o tres años buscando trabajo sin éxito. Las compañías les dicen que pueden contratar a tres jóvenes por el salario que él puede demandar. Prefieren contratar a jóvenes a pesar de perder al empleado con diez veces más experiencia.

Tanto como la Ley prohíbe los abusos por parte de los dueños, da toda autoridad al dueño sobre su propiedad y su uso. La parábola de los viñadores en Mateo 20:1-15 hace claro que el dueño tiene derecho hace con sus recursos lo que quiere sin interferencia del gobierno ni de los trabajadores. Asimismo hace claro que el trabajador tiene toda libertad de aceptar o no la oferta de trabajo al salario ofrecido. Nota versículos 8 al 15:

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