Principio 1: Saca la Viga de tu Propio Ojo Parte II

Principio 1

Los Idolos del Corazón

Cuando me encuentro en un conflicto antes de haber sacado la viga de mi propio ojo, ruego al Señor me de la paz que necesito. Pero, me parece muy lento en contestar esta petición, y además lento en contestar y suplir muchas otras peticiones no relacionadas al conflicto mismo. ¿Has experimentado algo similar?

En desesperación pregunté a Dios porque no contestaba mis oraciones y me dio la respuesta en Ezequiel 34:3, “Oh hijo de hombre, estos hombres han erigido sus ídolos en sus corazones y han puesto delante de sus rostros aquello que les hace caer en la iniquidad. ¿Habré yo de ser consultado por ellos?”

Ahora, en un conflicto asumo que mi corazón está engañándome y probablemente he puesto algo, como mi ego, en lugar de Dios. Esto no es una conducta pasiva como lo es ignorar a Dios. Es una conducta activa como lo es pelear con Dios. Así soy como hombre salvado en proceso de crecer espiritualmente.

Los ídolos del corazón muchas veces son deseos legítimos, tal como ser obedecido por mis hijos, que se convierte en una demanda (Santiago 4). El ídolo progresa así: yo deseo, yo demando, yo juzgo, yo castigo. Cuando hay división en la iglesia o divorcio de un matrimonio, suele ser que las razones dadas son tonterías. Pero atrás de estas tonterías están los ídolos monstruosos de los egos, comprometidos a no ceder a nadie, ni siquiera a Dios.

Pero, hay esperanza. Tenemos todo lo que necesitamos para la vida y piedad (2 Pedro 1:3). Podemos identificar el ídolo que no nos permite reconciliar. Piensa en un conflicto pasado o presente que te ha sido difícil resolver y hazte las siguientes preguntas:

  • · ¿Qué ocupa mi tiempo y pensamientos?
  • · Si fuera ________, todo estaría bien, feliz, seguro
  • · ¿Qué quiero preservar o evitar?
  • · ¿En qué/quién confío?
  • · ¿Qué temo?
  • · ¿Qué me causa frustración, ansiedad, resentimiento, amargura, enojo, depresión?
  • · ¿Hay algo tan importante que estoy dispuesto a decepcionar o lastimar a otros para tenerlo?

Una vez habiendo identificado el ídolo, ¿cómo podemos quitarlo y regresar a adorar al Dios verdadero? Lo hacemos por medio del arrepentimiento genuino, la confesión y el perdón, tema del siguiente artículo en esta serie.

Adaptado de El Pacificador, una guia bíblica a la solución de conflictos personales, Ken Sande,
(RDM, 1ª edición, 2000 1ª impresión en español).

Principio 1: Saca la Viga de tu Propio Ojo Parte I

Principio 1
Parte I

Cuando choco con alguien, tiendo a echarle la culpa en la otra persona. Creo que esta tendencia es común y es de lo que Jesús habló en Mateo 7:1, “No juzguen para que no sean juzgados.” ¿Por qué soy tan renuente reconocer mi parte? Jeremías 17:9 dice que el corazón es incurablemente engañoso. Es decir, a pesar de lo que me dice mi corazón, sé que he contribuido al conflicto. Aún si de verdad sólo tengo 10% de la culpa, mi parte es 100% pecado y 100% mío.

Jesús siguió su mandato de no juzgar con estas palabras duras, “!Hipócrita! Saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.” (Mateo 7:5) Tal vez lo que a mí me parece 10% culpa mía sea en realidad 50%, 70% o aún 90%.

Para sacar la viga de mi ojo, primero tengo que identificar mi viga y luego confesar mi pecado. Son tres tipos de vigas: actitudes, palabras y acciones pecaminosas.

Las actitudes pecaminosas pueden ser deseos que son intrínsicamente pecaminosos como el orgullo, el deseo carnal, la avaricia o el odio. (Mateo 15:19) Pero también pueden ser cosas buenas que deseamos demasiado; y creemos que nunca estaremos satisfechos sin ellas como el respeto, el éxito en el mundo o la venganza.

Las palabras pecaminosas incluyen palabras duras, imprudentes o despectivas (Proverbios 12:18; 15:1; Efesios 4:29), quejas y murmuraciones (Filipenses 2:14; Santiago 5:9), mentiras, decepciones y distorsión de la verdad (Éxodo 20:16; Proverbios 24:28), chisme (Proverbios 11:13; 16:28; 20:19; 26:20; 1 Timoteo 5:13) y calumnia (Levítico 19:16; 2 Timoteo 3:3; Tito 2:3).

Además de los pecados obvios, las acciones pecaminosas abarcan el faltar a su palabra (Mateo 5:37; Salmo 15: 1, 4), falta de respeto frente autoridad (Marcos 10:42-45; Romanos 13:1-7; 1 Pedro 2:18-25), y no tratar a los demás como quisiéramos ser tratado (Mateo 7:12).

En la siguiente plática, (Parte II) hablaremos sobre los ídolos del corazón que nos afligen tanto. Mientras, examina tu corazón a ver si no encuentras una viga. En la Parte III de esta serie, platicamos de la cura para el corazón engañoso, la confesión.


Respondiendo de Manera Bíblica a los Conflictos
Basado en el libro El Pacificador por Ken Sande, RDM, Springfield, Missouri, 1997 (En Español 2000).

Los Cuatro Principios Básicos

Un piloto me comentó que el volar es pasar horas aburridas interrumpidas por momentos de terror espantoso. El momento de crisis en el aire no es el tiempo para tener que pensar en la ciencia de la ingeniería aeronáutica. Mejor tener unos procedimientos de emergencia bien dominados para facilitar la toma de decisiones al instante en caso de una emergencia.

Así es con el conflicto. La Biblia está llena de consejos en como manejar el conflicto, pero en el momento del choque es muy difícil recordar lo que debemos hacer.

Además, los consejos bíblicos parecen ser conflictivos. Proverbios 19:11 dice, “El buen juicio hace al hombre paciente; su gloria es pasar por alto la ofensa.” Pero Lucas 17:3 ofrece lo que parece lo contrario, “Si tu hermano peca, repréndelo; y si se arrepiente, perdónalo.” ¿Qué debemos hacer, pasarla por alto o reprenderlo?

Como los pilotos, necesitamos unos procedimientos de emergencia para manejar bien el conflicto. Nos conviene una teología sistemática del conflicto que organiza lo que la Biblia enseña sobre el tema. Es precisamente lo que ofrece el libro, Él Pacificador. Organiza todo lo que la Biblia ofrece sobre el conflicto y el hacer la paz en cuatro puntos:

  1. Glorifica a Dios
  2. Saca la viga de tu ojo
  3. Restáurale gentilmente
  4. Ve y reconcíliate

La secuencia de los cuatro principios es importante. Antes de hablar con la persona que nos ofendió, tenemos que ocuparnos con el glorificar a Dios en este conflicto y el sacar la viga de nuestro propio ojo. En los siguientes meses, vamos a desarrollar estos puntos en más detalle. Mientras, si es posible, en cuanto dependa de ti, está en paz con todos. (Romanos 12:18)


Respondiendo de Manera Bíblica a los Conflictos
Basado en el libro El Pacificador por Ken Sande, RDM, Springfield, Missouri, 1997 (En Español 2000).

Como Glorificar a Dios en un Conflicto

Recientemente mi hijo me llamó pidiéndome un consejo en cuanto al manejo de conflicto. Quise decir, “Quiero ayudarte hijo pero estoy muy ocupado escribiendo un estudio sobre como manejar el conflicto bíblicamente.” ¡Que irónico!

Gracias a Dios, me acordó de los cuatro principios bíblicos de la pacificación: 1. Glorifica a Dios, 2. Saca la viga de tu propio ojo, 3. Restáurale gentilmente, y 4. Ve y reconcíliate. Empezamos con el primer paso, Glorificar a Dios. ¿Cómo glorificar a Dios en un conflicto? Obedecerlo, confiar en Él, imitarle y agradecerle.

Obedecer por ejemplo significa hablar, ir y reconciliarnos (Mateo 18:15 y Mateo 5:23, 24). Dijo Jesús, “Si me amas, guardad mi mandamientos.” (Juan 14:15)

Confiar en Dios: “Y si la otra persona no responde como debe, ¿qué?” Todavía no he encontrado nada en la Biblia que dice que no tengo que obedecer sin una garantía de una respuesta que me agrada. ¿Es Dios soberano? ¿Es Dios bueno? ¿Este conflicto le tomó a Dios por sorpresa? ¿Creo que Romanos 8:28, 29 aplica?

Imitar: “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados.” El conflicto es una oportunidad de imitar a Jesús, haciendo bien a los que nos aborrecen, bendiciendo a los que nos maldicen y orando por los que nos calumnian. (Lucas 6:27, 28) Jesús siempre hablaba la verdad en amor preocupándose por el bien de todos.

Agradecerle: “Dad gracias en todo porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.” (1 Tesalonicenses 5:18).

En un conflicto, si nos acordamos de que nuestra responsabilidad es obedecer y la responsabilidad de Dios es cambiar corazones, podemos recuperar el control de nuestras actitudes y acciones para no desmayar en hacer el bien y así glorificar a Dios.


Respondiendo de Manera Bíblica a los Conflictos
Basado en el libro El Pacificador por Ken Sande, RDM, Springfield, Missouri, 1997 (En Español 2000).

Al Corazón del Conflicto

De la Serie: Respondiendo de Manera Bíblica a los Conflictos

Cuando alguien te reprende, ¿qué dices? “No fue intencional. Dios conoce mi corazón.” Confieso que he dicho precisamente estas palabras. ¿Fue cierto? Pues, si y no.

Digo que no porque no fui tan inocente como protestaba. Soy maestro del autoengaño. (Jeremías 17:9) Por esto, Jesús dijo, “¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.” (Mateo 7:5)

Santiago observó, “¿De dónde surgen las guerras y conflictos entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que luchan entre ustedes mismos? (Santiago 4:1-3). Está hablando de deseos justos que se convierten en demandas. Puede ser algo tan justo como querer ser obedecido por los hijos. Si no me obedecen, los condeno y sacrifico con mis palabras duras. Mis deseos egoístas e ídolos personales motivan mis pensamientos, palabras y acciones en vez del temor de Dios.

Digo que si porque es cierto que Dios conoce mi corazón. La pregunta mejor es, ¿estoy de acuerdo con Él? He concluido que debo asumir que tengo una viga en mi ojo cuando me encuentro en un conflicto. Por lo menos parte del corazón del conflicto es mi propio corazón. Aun reconociendo mi pecado, si opino que el pecado de mi hermano es peor que el mío, esto no cubre mi pecado. Sólo la sangre de Cristo cubre pecados.

Así que me obliga examinar mi propio corazón antes de reprender a mi hermano (Mateo 18:15; Lucas 17:3). Unas preguntas para identificar los ídolos invisibles del corazón: ¿Qué quiero preservar o evitar? ¿En qué/quién confío? ¿Qué temo? ¿Qué me causa frustración, ansiedad, resentimiento, amargura, enojo, depresión? ¿Hay algo tan importante que estoy dispuesto a decepcionar o lastimar a otros para tenerlo?

 

El Conflicto es una Oportunidad

Cuando piensas en el conflicto, ¿qué emociones te sientes? ¿Enojo? ¿Tristeza? ¿Desesperación? ¿Impotencia? Es normal pero hay otra opción, ver el conflicto como una oportunidad.

El conflicto nos presenta tres oportunidades: glorificar a Dios, servir a otros y crecer a la semejanza de Cristo.

Glorificar a Dios: ¿Crees que Dios es soberano? Es cierto. Él usa toda circunstancia para nuestro bien (Romanos 8:28, 29) incluyendo el conflicto. Si lo creemos, podemos darle la gloria que merece por obedecerle, confiar en Él, imitarlo y agradecerle públicamente. La Biblia nos ofrece muchas opciones en como responder al conflicto. Nuestro trabajo es obedecer. El trabajo de Dios es cambiar corazones. Jesús es nuestro ejemplo de cómo responder al conflicto. Si lo hacemos, nuestra manera de vivir y nuestras palabras de agradecimiento a Él siempre darán gloria a Dios si sale bien o no el problema.

Servir a otros: El conflicto es una oportunidad de servirle a otros ayudándoles con sus cargas (Gálatas 6:2, 10), confrontándoles con crítica constructiva (Gálatas 6:1), y animándoles con nuestro buen ejemplo (1 Timoteo 4:12; Tito 2:7).

Crecer a la semejanza de Cristo: Dios usa toda situación para conformarnos a la imagen de Jesús (Romanos 8:29). En esto, el conflicto juega un papel muy importante (Romanos 5:3-5). Nos recuerda de nuestra necesidad de Dios (2 Corintios 12:7-10), nos revela nuestras actitudes y comportamientos pecaminosos (Salmo 119:67, 71), y nos da experiencias formativas (1 Timoteo 4:7; Hebreos 5:14).

La próxima vez que te encuentras en un conflicto, no desmayes. Ve el conflicto como tu tarea asignada por Dios para glorificarle a Él, servir a otros y crecer a la semejanza de Cristo. “No nos cansemos, pues, de hacer el bien; porque a su tiempo cosecharemos, si no desmayamos.” Gálatas 6:9



Respondiendo de Manera Bíblica a los Conflictos
Basado en el libro El Pacificador por Ken Sande, RDM, Springfield, Missouri, 1997 (En Español 2000).